35 años del NO a la dictadura

 Paciella: “El NO de 1980 fue un tsunami popular contra la dictadura”

 volante artesanalEl lunes 30 de noviembre, se cumplen 35 años de la histórica victoria del pueblo uruguayo contra la dictadura con el triunfo del NO en el Plebiscito Constitucional.

 En homenaje a esa victoria y a nuestro pueblo El POPULAR reproduce la entrevista realizada a José Paciella, secretario clandestino del PCU en 1980, en 2010 al cumplirse 30 años del Plebiscito. El papel de la clase obrera, de la izquierda, del PCU, de los partidos tradicionales, la resistencia organizada, CX 30, La Plaza y los planes de la dictadura. (*)

 José Paciella, afiliado a la UJC en la década del 60, fue detenido en 1974, torturado y liberado, pasa nuevamente a la clandestinidad y asume tareas de dirección en la UJC clandestina. En 1979 cuando cae la tercera dirección interna del PCU pasa a la dirección del Partido. Participa de toda la campaña para el triunfo del NO y es nuevamente detenido y torturado en junio de 1981, permanece preso hasta la caída de la dictadura.

 ¿Cuál es la trascendencia del año 1980 y en especial del NO en el Plebiscito?

El 80 implica un viraje clave en el rumbo de los acontecimientos. Cualquier referencia a lo que ocurrió en el 80, si tiene un punto de partida honesto, lo primero que tiene que hacer es saludar al pueblo uruguayo. Los grandes protagonistas del 80 fueron los cientos de miles de uruguayas y uruguayos, yo les llamo los anónimos con nombre y apellido, que hicieron posible dar por tierra con los planes de la dictadura.

En el enfrentamiento a la dictadura hay dos acontecimientos claves. El primero es la Huelga General de 1973, porque quita toda expectativa sobre la característica del golpe de Estado, aísla a la dictadura, demuestra su carácter de clase y pone en combate al pueblo. Además la Huelga General señala un camino: la lucha sin tregua contra la dictadura.

El NO de 1980, después de siete años y medio de lucha y de represión feroz, implica un viraje fundamental y poner rumbo hacia el fin de la dictadura; entre otras cosas se pasa a un nuevo nivel en el enfrentamiento del pueblo uruguayo con la dictadura.

El NO resume siete años de lucha de los trabajadores, los estudiantes, la cultura, los familiares de los presos, los niños, los propios presos.

El NO expresa el aislamiento social del régimen, la dimensión nacional de la movilización popular y del voto hacen que la dictadura coseche lo contrario a lo que buscaba.

La dictadura buscaba con el plebiscito apoyo social nacional e internacional y un manto institucional que le permitiera legalizarle La aplicación combinada de la picana y la represión y las reformas económicas habían arrojado los resultados buscados y entonces se podía salir hacia una democracia recortada hegemonizada por la rosca oligárquica.

Se puede resumir el plan de la dictadura en que si lograban, mediante la represión, la tortura, la cárcel, sacar de la cancha al movimiento popular y a la izquierda, quedaba el terreno libre para aplicar el Cronograma.

Ellos pensaron que lo habían logrado por eso se lanzan a crear sindicatos amarillos, a cambiar el 1 de mayo de 1980 y al Plebiscito.

Quebrada la resistencia, neutralizados los trabajadores y los estudiantes, la dictadura apostaba a subir al carro del Cronograma a los partidos tradicionales y lo hubieran logrado. La convergencia de los sectores democráticos se da porque el movimiento popular resiste y no pueden sacarlo de escena.

Entonces se produce fruto de la acumulación de la lucha, la fructificación de una línea política y de una actitud de resistencia, un salto dialéctico.

Para decirlo mejor, lo que pasó en los últimos dos meses hacia el Plebiscito de 1980, es una ola que se transforma en tsunami popular y democrático que la dictadura no puede frenar.

Esa ola engloba el pronunciamiento de decenas de sindicatos, de gremios estudiantiles, de otros tipos de nucleamientos barriales y culturales, de la Iglesia, porque se hacían mesas redondas y debates en las parroquias.

Si bien hubo sectores que dentro de los partidos tradicionales o en medios como la revista Búsqueda, El País y El Día, aconsejaban votar al SI, la inmensa mayoría del pueblo uruguayo le dijo NO. Confluyeron los trabajadores, los estudiantes, los pequeños industriales, los pequeños comerciantes, hasta los pequeños productores rurales y ni que hablar las expresiones de la cultura.

¿Cómo se posicionó el PCU ante el Plebiscito de 1980?

El NO también expresa la justeza de una orientación política. El PCU desde el primer momento planteó buscar la unidad más amplia para enfrentar a la dictadura. Primero fue con lo que concebimos como “unidad antidictatorial”, más tarde “unidad y convergencia”. Esta idea de la convergencia contra la dictadura que incluía a toda la izquierda por supuesto, pero también a sectores de los partidos tradicionales, se da en la práctica y fructifica en abril de 1980. Incluso como había sectores de los partidos tradicionales que no aceptaban la idea de la convergencia hablamos de otro nivel de unidad que era la “acción común”. Eso es lo que se expresa en la practica en 1980, la más amplia unidad de los sectores democráticos contra la dictadura.

De un lado la oligarquía, los militares fascistas y el imperialismo y del otro lado estuvimos todos los sectores democráticos de la sociedad uruguaya.

El PCU con el Frente Amplio, la CNT y la FEUU plantea como objetivo central derrotar el Cronograma de la dictadura y reclama Asamblea Constituyente, amnistía general, desprocripciones, una política económica a favor de los trabajadores y del país productivo y además todo ello con una línea de protagonismo y movilización popular.

El NO cambia completamente el rumbo. Hasta 1980 la iniciativa está completamente en manos de la dictadura y si bien nosotros no le robamos la iniciativa generamos una situación cualitativamente nueva que además nos permite avizorar que ese es el camino para avanzar hacia la derrota definitiva de la dictadura.

Con el NO de 1980, gracias a la resistencia permanente del movimiento popular y de la izquierda y a la unidad de acción con los sectores democráticos de los partidos tradicionales, queda claro que nada se puede hacer sin el protagonismo del pueblo.

Se logra una amplitud mayor en el respaldo al NO que durante la huelga general, ¿a que se debe ese proceso?

Eso merece un análisis más profundo. Pero hay una causa objetiva y es que la dictadura estaba golpeando con su política económica a sectores cada vez mayores de la población, sectores que en un primer momento tuvieron ciertas expectativas. El otro elemento, este subjetivo, es que los intentos por barrer al movimiento popular, a la izquierda, al PCU, no dieron resultados y la resistencia permanente logró que se mantuviera como un actor central y eso frustró los planes de la dictadura.

Es muy interesante analizar porque sectores que apoyaron el NO no estuvieron con la huelga general. Tiene que ver entre otras cosas con la actitud de los partidos burgueses de cómo visualizaron el golpe de Estado.

Tanto desde la derecha, como desde sectores de la izquierda se afirma que el NO fue un pronunciamiento espontáneo del pueblo uruguayo y últimamente se destaca que la dictadura respetó el resultado. ¿Cómo se vivió en 1980 esa situación?

Ya en aquellos años se hablaba de la espontaneidad de la gente en el NO. No hay nada más alejado de la realidad, la votación del 30 de noviembre y la postura asumida por el pueblo uruguayo no tienen nada de espontáneo. Por el contrario es la síntesis de miles de expresiones de lucha de los obreros, los trabajadores, los estudiantes, los asalariados del campo, que a lo largo de todos esos años encontraron diversas formas para expresar su rechazo al régimen.

Entre 1979 y 1981 más de 100 mil trabajadores de diversas formas se movilizaron por sus derechos y miles de estudiantes.

No hay un año entre el 73 y el 80 y luego hasta el final de la dictadura en que no haya habido detenciones, procesamientos y muertes.

Hubo momentos de la dictadura donde, en promedio, se llevaron más de un detenido por día. A lo largo de la dictadura hubo más de 50 mil detenciones, claro los procesados fueron menos, pero la represión detuvo a decenas de miles de mujeres y hombres.

Por lo tanto el NO del 80 no tiene nada de espontáneo, expresa la acumulación de la lucha sin tregua durante siete años y medio.

Se da un salto cualitativo que además se genera a partir de la percepción que se puede luchar e infligirle derrotas a la dictadura.

Aquellos que sostienen que el régimen respetó el resultado o lo hacen porque ven la historia desde un ángulo de clase ajeno al pueblo o estaban papando moscas en el momento en que esos hechos se dieron.

El pueblo impuso el resultado en las calles, en los últimos 15 días el desborde popular hace imposible el fraude, incluso el fraude hubiera sido peor para la dictadura que aceptar la derrota en las urnas.

¿Cuál era la dimensión de la resistencia clandestina?

Había niveles diferentes. En una fábrica, en una facultad, en un liceo, en un barrio actúa la gente. Esa gente cuando podía, o porque le tocaban sus intereses inmediatos o porque encontraba las posibilidades de expresarse, se pronunciaba contra la dictadura. Si bien lo más difundido son los 1 de mayo de 1974 y 1975 y algunas movilizaciones obreras y estudiantiles del 76, 77, 78 y 79, hay movilizaciones permanentes y expresiones permanentes de rechazo a la dictadura. Por ejemplo, en 1976 y 1977 momentos de la represión más dura, florece el Canto Popular y es una expresión de resistencia: Mauricio Ubal, Rumbo, Fernando Cabrera, Eduardo Darnauchans, Canciones para no dormir la Siesta. Podemos nombrar Veterinaria, Agronomía, Ipa, Ingeniería, Medicina, varios liceos y UTU, donde se dan expresiones de lucha. En abril de 1980 mueren asfixiados 8 obreros en la curtiembre Brana, se da una movilización de protesta de la que participan más de mil trabajadores. El 1 de mayo de 1980 la protesta es masiva, participan miles de trabajadores y estudiantes y son detenidos más de 300 compañeros.

No caen 50 mil presos de las hojas de un árbol, muestran también la dimensión de la lucha.

La resistencia tuvo diferentes planos; un plano lo conforman los 4 mil militantes clandestinos, del PCU, de la UJC, del Frente Amplio y sus sectores, de las organizaciones populares clandestinas; y otro plano, son los miles que se enganchan en los centros de trabajo, de estudio y en los barrios.

En esa red clandestina había casas, teléfonos, imprentas clandestinas.

Decenas de comités de base del Frente Amplio se pusieron en marcha por el NO.

La capacidad de una estructura clandestina que actúa políticamente está dada por la capacidad de una línea justa que la gente abrace como propia, que genere movilización y también la posibilidad de obtener información.

En 1980 nos llega información de todo el país de que se empieza a generar una expresión masiva a favor del NO.

Recuerdo que llegaba Felix Ortiz que era el Secretario del PCU en Montevideo, que luego es detenido y desaparecido y nos traía esa información y toda esa lucha. Lo mismo que Anibal Balbi en Canelones o el propio Quinteros que estaba en la CNT o Ricardo Giuria, Ramón Cabrera, Omar Pérez, Gonzalo Mujica, Adela Vaz, Antonia Yañez, que estaban en la UJC y en la FEUU.

Es imposible nombrar a todos, pero hay cientos de de militantes clandestinos de la CNT y la FEUU que se merecen un homenaje. Decenas de dirigentes sindicales que hicieron miles de cosas en momentos muy difíciles, además detrás de todos ellos estaba José D´Elia, que a mi me gusta decirle el “Nasazzi obrero”.

También juegan un papel importante sectores de la Iglesia, para el 1 de mayo de 1980 se realizan más de seis misas en Montevideo. Los grupos parroquiales se pronuncian y militan por el NO. Pero además hay que decir que hubo parroquias que cobijaron a estructuras clandestinas incluso talleres de impresión.

¿Cómo fue la respuesta de la dictadura?

Un componente permanente de la dictadura es que para llevar a cabo sus objetivos políticos debe reprimir. La dictadura queda con cierto grado de desconcierto.

El propio resultado genera una crisis militar que ya se venía gestando, el PCU alertó contra cualquier expectativa con respecto a esta crisis, pero no se podía ignorar su existencia. La dictadura se ve aislada. Entonces pone nuevamente como prioridad sacar de la escena o al menos debilitar mucho al movimiento popular, a la izquierda, al PCU. Por eso es la brutalidad de la represión que comienza en junio de 1981 y que se prolonga hasta junio de 1982. Detienen a casi mil compañeros, procesan a 200 y desaparecen tres: Félix Ortiz, secretario de Montevideo del PCU; Omar Paita, secretario del Regional 3 del PCU y Miguel Mato, militante de la UJC. La dictadura lanza el anteproyecto de asociaciones profesionales y reprime a todo el movimiento obrero para imponerla.

El objetivo es debilitar o anular a la izquierda y lograr romper el frente opositor atrayendo a los partidos tradicionales hacia una negociación favorable a los planteos más conservadores.

Desatan toda esa ola represiva nueva contra la izquierda y el movimiento popular para debilitar el peso y la incidencia que se pudiera tener en la salida, yo soy muy cuidadoso sobre ese período porque estaba preso, a mi me detienen por segunda vez en 1981.

(Paciella falleció el 14 de junio de 2012 y de hecho esta es una de las últimas entrevistas que concedió. EL POPULAR publicará en su próxima edición un suplemento especial sobre el triunfo del NO hace 35 años)

Tomado de EL POPULAR Nº 334

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