“Una síntesis de la lucha”

988578_783820488397392_9208914280846977419_nEl XV Congreso de la UJC culminó con la aprobación del documento, los informes de las Comisiones, que fueron tres, Coyuntura, Herramientas populares y UJC, más la de candidatos y la elección del nuevo Comité Central. EL POPULAR dialogó con cuatro de sus integrantes electos: Leandro Sanguinetti, obrero de la construcción, militante del SUNCA; Lucía Ubal, docente, militante barrial; Federico Pérez, estudiante de Ciencias Sociales, miembro de la Mesa Ejecutiva de la FEUU y Claudio Arbesún, estudiante de Ciencias Sociales, militante de la FEUU.

-¿Cuál es la primera impresión que les quedó a ustedes de este XV Congreso?

Lucía. Lo que más me gustó, más allá de reencontrarme con los camaradas del interior que a veces no ves durante un año entero, fue que en cierta medida la mayoría de las voces que escuché tenían postulados en común, que son fruto de un proceso que venía haciendo la UJC de trabajo hacia afuera, con la gente, que costó bastante, porque habíamos quedado bastante maltrechos luego de la división que sufrimos, y me parece que la convicción de trabajar con una perspectiva de masas, que fue común entre todos fue lo que yo más sentí que estaba presente. Y eso es por la experiencia que ha tenido la UJC trabajando con gente que no es de la UJC. Esa perspectiva es lo que nos va a permitir a nosotros, como dirección, poder llevar adelante los planes que se fijaron. Me gustó también que se tomaran temas que hace unos años atrás nos costaba mucho asumir, que vienen del campo popular, como es el tema de la cuestión de género, que particularmente trabajé con un montón de compañeros y que pensé que iba a haber más resistencia y en realidad fue compartido por todos. Me gustó que hubo mucha participación, quizás en los Congresos anteriores era más una fija quienes iban a hablar y este fue extremadamente democrático y tuvo un resultado unitario. Otra cosa que me gustó fue la presencia de trabajadores, como fruto del trabajo de masas. Creo que fue el mejor Congreso del que participé.

Federico. Antes de la instancia final del Congreso tenía algunas dudas con respecto al proceso que vive la UJC hoy. Es un Congreso que marca un punto de inflexión importante, generacional, y algunos camaradas que por su edad y por su trayectoria y porque el Partido los necesita tuvieron que pasar al Partido y mis dudas eran como iba a quedar la UJC. En ese sentido creo que fue altamente positivo el resumen del Congreso. Ni siquiera como punto principal por la elección de la dirección sino por la discusión que se dio. Intentamos caracterizar a la juventud uruguaya, a como es hoy, a como llegarle. Y como nosotros con nuestras ideas, a las que no renunciamos, y con la perspectiva y la estrategia del Partido y la UJC, podemos llegarle. La UJC tuvo dos momentos importantes en su historia, antes de la dictadura e inmediatamente después de la dictadura, los jóvenes de antes de la dictadura tienen la edad de nuestros abuelos y los de la salida la de nuestros padres. No podemos repetir los esquemas de quienes le llegaban a la juventud que tiene la edad de nuestros abuelos o de nuestros padres. Tenemos que construir una UJC que le llegue a los jóvenes de hoy. Jóvenes que son como nosotros y que para un desarrollo histórico del proceso revolucionario es fundamental.

Leandro. Todos hacemos acuerdo y el Congreso mismo hizo acuerdo en que esta fue una de las instancias más importantes de la UJC del 90 hasta acá. Este Congreso lo que resume es que tenemos una UJC que ha estado inserta en las mejores luchas de los jóvenes. Este es el tercer Congreso después del proceso de recomposición y no solamente por el salto en cantidad de delegados que demuestra lo que ha sido un salto cualitativo, pero es parte de todo el proceso. En el último Congreso habíamos definido que el trabajo en el movimiento sindical debía empezar a darse para unir a todos los jóvenes uruguayos a través de las mismas luchas. Creo que la UJC en estos cuatro años ha dado un gran salto cualitativo. Sin desconocer el trabajo anterior, todo fue un proceso, pero estamos en un momento nuevo y en condiciones de seguir por este camino. El gran susto que teníamos algunos de los que quedamos tenía que ver con que compañeros que habían sido parte importante del 2003 hasta acá se iban. Pero creo que por la participación de más de 170 delegados, la participación democrática, la discusión y la dirección que quedó electa, estamos en condiciones de poder seguir con este trabajo de la UJC.

Claudio. La cuestión más importante del Congreso es la trascendencia que tiene en la historia de nuestra UJC, y con la humildad necesaria pero siendo concientes del papel potencial que puede llegar a jugar, para la historia de la juventud uruguaya en sí. Este Congreso no fue el fin de semana, viene de fines del año pasado cuando la dirección empieza a madurar las ideas que va a poner en el documento, pero viene de mucho más atrás, comienza en el proceso de recomposición. Más allá de los Congresos que si hubo antes de este, el fin de semana llegamos a una instancia donde la UJC cierra un proceso. Lo fundamental fue salir a la calle, más allá de tantos golpes, ajenos y propios, colocar a la UJC nuevamente en la vida juvenil uruguaya, en la vida política. En los últimos años, con aciertos o errores, hemos buscado vincularnos a la mayor cantidad de jóvenes posible, explorando mecanismos creativos diversos, ser parte de cada una de las luchas. Estamos insertos en muchos espacios, pero hay muchos más donde aún no estamos y nos falta estarlo con más ímpetu. Un Congreso que se construye al calor de la lucha permite que se llegue al momento de hacer síntesis con grandes niveles de acuerdo, con ideas que ya están maduradas. La UJC cerró un ciclo pero abrió otro con más desafíos todavía.

-La discusión hacia y durante el Congreso tuvo tres grandes ejes: la caracterización de la juventud; el movimiento juvenil, las herramientas clásicas y las nuevas; y la UJC.¿Cuáles son las ideas centrales en torno a la juventud uruguaya que aprobó el Congreso?

Claudio. Efectivamente fue así, los ejes fueron, quiénes son los jóvenes, que herramientas tenemos para trabajar y que UJC se necesita. Los jóvenes estamos diferente a como estábamos antes de los gobiernos del Frente Amplio. Podemos estudiar, podemos trabajar, tenemos posibilidad de acceso, con muchos retrasos, pero la tenemos, a las cuestiones básicas. Hay crecientes niveles de organización entre nosotros los jóvenes. Empieza a aparecer con más fuerza la idea de la organización y de lo colectivo entre la juventud uruguaya.

Leandro. Los jóvenes no tenemos los mismos problemas de antes de 2005 donde el 40% de pobreza y el 15% de desocupación hacían que la prioridad fuera poder conseguir cualquier tipo de trabajo. Hoy en día hemos logrado muchísimos avances pero queda muchísimo por recorrer. Tenemos trabajo, pero los trabajos de los jóvenes siguen siendo precarios. Tenemos bajos salarios, informalidad, aunque conquistamos horas de estudio, no existe una política para que el joven trabajador pueda estudiar. Los jóvenes han encontrado en la lucha y en la organización una respuesta, pero falta mucho. Tenemos que organizar más la solidaridad y tomarla mucho más desde las herramientas juveniles y populares.

Federico. Creo que un eje de discusión importante fue hacer un resumen de las luchas juveniles. Desde el último Congreso de la UJC pasaron cinco años y pasaron muchas cosas. Existe una perspectiva cada vez mayor, que todavía no es del conjunto de la juventud, que tiene que ver con las salidas colectivas. Desde el 2009 con la lucha por Verdad y Justicia, los 14 de agosto, las columnas estudiantiles al 1º de mayo, la presencia de miles de jóvenes en las movilizaciones obreras, la participación en los 20 de mayo, ni que hablar de todo lo que significó la lucha por el No a la Baja, o ahora por una mejor educación y presupuesto; esto habla de que no es la misma juventud del neoliberalismo. Es una juventud que se empieza a levantar, a organizarse en las herramientas clásicas y también en nuevas expresiones, la legalización de la marihuana, el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto. Obviamente se necesita mucho más, todavía no tenemos las organizaciones sociales que necesitamos, ni las organizaciones políticas, pero si se viene avanzando. Esa es una de las discusiones fundamentales, cómo las herramientas juveniles tienen que dar cuenta de esos miles de jóvenes que quieren participar y que su voz sea escuchada. El principal desafío es como hacen las herramientas juveniles para incluir a todo el mundo.

Lucía. Para mí estos próximos años son claves, es el tercer gobierno frenteamplista y en cierta medida la gente que se ha movilizado, que ha conquistado derechos fruto del proceso de acumulación histórico, exige más radicalidad, mas profundización del proceso. Lo principal de estos años va a ser el carácter del debate ideológico que nosotros tenemos que dar. Necesitamos que crezcan las herramientas y que se profundice el proceso, pero para que eso suceda, vamos a necesitar entrar en la cabeza de la gente. Una de las grandes victorias del FA ha sido que retroceda el neoliberalismo en el campo labora, con los Consejos de Salario, salarios mínimos, derechos laborales que se habían perdido. Nos falta arraigar en la cabeza de la gente generando nuevo sentido común. Si nosotros logramos llevarle a la gente la propuesta de que no es sálvate a vos mismo sino que los procesos colectivos son los que van a permitir que nos salvemos todos, de la crisis, de la dependencia, de un conjunto de aspectos que son estructurales, eso va a ser un avance cualitativo que supera cualquier medida económica que beneficie a los trabajadores. Me parece que desde el punto de vista de la revolución esta etapa es de profundización del debate ideológico, no solamente de la gente que está organizada, sino de la mayoría de nuestro pueblo, que ha visto transformar el país. Tenemos que ir contra la enajenación que ha vivido la sociedad uruguaya. Tenemos gente que apuesta a la gestión solamente, sin embargo si tenemos una propuesta socialista, tenemos que intentar que en el Estado participen todos. Estamos en una etapa superior desde el punto de vista cualitativo pero todavía falta la clave ideológica. Estamos reconstruyéndola. Con los planteamientos históricos, que mantienen vigencia, pero también con los de mi generación que trastocan las ideas de la izquierda. Para avanzar en las transformaciones de la base material, en la radicalidad del proceso de cambios, necesitamos gente convencida.

Yo me fui contenta del congreso porque me pareció que eso estaba clarísimo, más allá de alguna diferencia que pudiera haber, el hecho de salir hacia afuera es uno de los avances cualitativos que tuvimos en este proceso.

Eso se lo debemos a la pasada dirección y al conjunto de los camaradas que en estos últimos diez años han venido trabajando y han dejado horas de vida por hacerlo.

 -Si tuvieran que definir qué es ser joven comunista en el 2015, ¿qué dirían?

 Leandro. Es interesante la pregunta, porque por la edad que tenemos todos nosotros, hemos nacido en una época donde el mundo y el sistema que se conoce es este que existe, muchas veces nuestros compañeros de generación nos dicen para qué luchar por otro tipo de sociedad si, en realidad, siempre vivimos en ella. Esa es la parte interesante y el gran tema a discutir con la juventud uruguaya, el problema de transformas las grandes injusticias que tiene esta sociedad, tanto a nivel mundial como en nuestro país.

Hay que entender que por más gobierno que tengamos, el problema de la injusticia es parte de la sociedad en que vivimos, podremos mejorarlo un poco o un poco menos, pero es el sistema el que genera esa pobreza.  Nosotros queremos plantearle eso a la juventud uruguaya, la posibilidad de transformar realmente la sociedad.

Creo que ser joven comunista hoy en día implica la lucha constante por cambiar la sociedad, más allá de las reivindicaciones concretas que planteamos en cada etapa, eso es por lo que militamos. Es por eso que también ponemos la unidad de la organización por encima de algún problema, porque el proyecto político que tenemos es de muy largo plazo y nos necesitamos a todos.

Lucía. A mí me parece que los jóvenes comunistas, más allá de las épocas, son los jóvenes que se dan cuenta que, a pesar de que están en un mundo totalmente distinto al de sus padres o al de sus abuelos, siguen sintiendo –como decía el Che- las injusticias. Creo que nosotros particularmente, aunque hay mucha gente que no es comunista pero siente así, nos caracterizamos porque nos duelen profundamente las injusticias sociales, y lo llevamos en el alma, más allá de cómo teoricemos esas cuestiones, las sentimos y nos afectan. Y además, hacemos algo al respecto para cambiar eso. Eso es lo que caracteriza a un joven revolucionario.

Hoy, particularmente, nos caracteriza el hecho de entender esa herencia, pero de la mano con los jóvenes de hoy, no cortándonos solos, ni encerrándonos en nosotros mismos desde la soberbia, sino que con humildad intentar con el resto de los jóvenes que todavía no captan como nosotros la realidad, y con ellos salir a luchar. Eso es esencial, es algo que ha caracterizado a todos los revolucionarios.

A la juventud uruguaya, lo que nosotros tenemos para decirle es que en la UJC o al lado de un joven comunista, siempre va a tener un compañero de lucha, en un plano de justicia e igualdad. Nosotros invitamos a la juventud uruguaya a la lucha, fundamentalmente a eso.

Federico. El “Che” decía que ser joven comunista es, ante todo, ser vanguardia. Yo creo que sigue siendo eso, pero ser vanguardia no quiere decir creerse el más crack, ni estar por encima los demás, ni creer desde la soberbia que uno tiene la respuesta a las cosas, no creer que el problema es la gente cuando no lo sigue a uno o a las organizaciones. Yo creo que ser vanguardia es ser el primero en estar para organizarse, colocando lo colectivo por encima de uno, ser el más esforzado, dedicándole tiempo a una perspectiva colectiva y de masas. Nosotros luchamos por la sociedad socialista y el fin de la explotación, pero para eso se precisa convencer a mucha gente, no alcanzan una decenas ni cientos convencidos; alcanzará con las grandes mayorías nacionales, aquellos que sufren la explotación, todo el pueblo. Si no nos quedamos en discursos muy lindos, que pueden parecer radicales, pero no transformando nada.

Entonces, vanguardia es el que milita más, el que organiza más en función de la perspectiva colectiva que sea emancipatoria.

Claudio. Hay una frase que nos gusta repetir y es que nuestros sueños se siguen llamando revolución, como se llamaron durante toda nuestra historia. Eso implica, como decían los compañeros, que un joven comunista no se conforma con lo establecido, que no se resigna a vivir en un mundo donde se produzca alimento para tanta gente, y hay personas que pasan hambre, que haya millones de personas que se tengan que deslomar 14 horas para llevar la comida a la casa.

Ser joven comunista hoy implica la generación de caminos de encuentro para nuestra juventud y nuestra sociedad que, fruto de la dictadura y el neoliberalismo, se desencontró. También implica estar en cada uno de los lugares generando lugares de transformación concreta, espacios de lucha. Todo eso sin creer que tenemos recetas mágicas y que podemos enseñarle a la gente lo que tiene que hacer. Siempre teniendo como eje la solidaridad, el colectivo, entender que hay algo más importante que uno mismo, lo que cuenta es emancipar a la sociedad y generar un mudo en que generación tras generación podamos ser verdaderamente libres, en colectivo, sin pisarle la cabeza a los otros.

Por: Gabriel Mazzarovich

Tomado de EL POPULAR Nº 314

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