Call Center Vabyloi: una vergüenza para el país

1111111111111La lucha del movimiento sindical y la acción del gobierno han hecho avanzar mucho los derechos en el mundo del trabajo, pero persisten situaciones intolerables. Todos los derechos se ejercen luchando. Esta es la historia de un conflicto por la dignidad, contada por una de sus protagonistas, Sara Bassini, no es necesario agregar nada, solo leer, indignarse, brindar solidaridad y asumir todo lo que falta.

 -Sara, tu trabajas en un call center, allí se ha planteado un conflicto muy particular, empecemos por hablar de donde trabajas. ¿Dónde queda el call center?

El call center queda en Santa Lucía, departamento de Canelones, en la calle Mitre y Grauer. Es un call center que trabaja vendiendo exclusivamente servicio de acompañantes Vida. Somos del rubro 19 y vendemos servicios de acompañantes para la empresa Vida. Servicio de acompañantes para hospitales y domicilio.

-¿Desde cuándo funcionaba este call center?

Fue instalado en agosto de 2013 en la ciudad de Santa Lucía. Pero esta razón social, que es Vabyloi S.A. tiene call center en todo el país que venden todos el mismo servicio.

-¿Cuántas trabajadoras hay en el de Santa Lucía?

 Eramos 22 trabajadoras.

-¿Cuál era la situación laboral que se vivía en ese call center?

Nosotras estábamos pasando por una situación de acoso por parte del supervisor, malos tratos en muchos casos, y en algún punto hasta violencia física. Por eso veníamos hablando de organizarnos hace mucho tiempo ya. En este rubro es complicado organizarse porque hay mucha rotación, entra gente y se va, nunca terminábamos de organizarnos porque hay un continúo cambio de trabajadores, justamente por las condiciones de trabajo y por los salarios. Primero porque no trabajábamos con las condiciones establecidas en el Consejo de Salarios, con sillas acordes y vinchas, para afrontar 7 horas de estar llamando por teléfono permanentemente, para no estar con el tubo todo el tiempo, que terminas hasta con calambres.

Aparte de eso agregaba a la inestabilidad que se tomaba a las trabajadoras y a los dos meses si la empresa entendía que no vendían lo suficiente las despedían sin nada. Y a eso hay que agregarle lo que te decía de los malos tratos.

-¿Qué queres decir cuando hablas de malos tratos Sara?

Gritos continuos, con palabras que da hasta vergüenza repetir. Nos trataba de “yeguas”. El supervisor golpeaba la mesa mientras estábamos llamando. Nos hacía obscenidades y otras cosas más que son irrepetibles.

Por eso y por todo lo que te contaba nos habíamos decidido a organizarnos. Había un grupo que había quedado más estable y ese grupo había decido que nos organizáramos porque es la única manera que tenemos que alguien nos escuche y de defendernos. De defender nuestros derechos.

El trabajo lo necesitábamos todas, por eso nos quedábamos, la mayoría son madres solteras, son el único sustento de la casa. Necesitábamos conservar el trabajo, por eso no nos íbamos, pero decidimos organizarnos.

-¿Cuándo se organizan?

En los primeros días de mayo. Fuimos a reuniones con compañeros de FUECYS, tuvimos varias reuniones, nos dieron los formularios para afiliarnos y empezamos el proceso.

El tema es que se enteran desde la empresa, suponemos que por algún compañero, que nosotros estábamos por organizarnos y estábamos a punto de afiliarnos a nuestro sindicato. Entonces vienen dos gerentes de la empresa.

-¿De la empresa Vabyloi?

Si, vienen dos gerentes el 7 de mayo y nos informan a mí y a dos compañeras más, que éramos las que estábamos por afiliarnos a FUECYS que ya no querían contar con nosotras. Se les pidió una explicación porque no daban ninguna. No era por baja producción ni por ninguna falta laboral. No encontrábamos ninguna justificación para que nos despidieran. Nos dijeron que eran por modificaciones, por reestructura de la empresa.

-¿Cuántos despidos fueron?

 Al principio fuimos tres. Cuando el resto de las compañeras se enteran que nos habían despedido nos apoyan y nos acompañan a FUECYS, para ver un amparo, porque no había ningún motivo, fue represión sindical.

Al otro día, eso fue un viernes, la empresa despidió a todas las compañeras que nos acompañaron y nos apoyaron.

El lunes cuando el resto de las compañeras se presenta a trabajar se encuentran con que la empresa había cerrado las puertas, incluso con las pertenencias de las trabajadoras adentro. Sin ningún tipo de explicación. Llamamos a la empresa, nadie atendió el teléfono, nadie respondió.

Entonces decidimos como medida de lucha acampar en las afueras del lugar. No podíamos concebir que estuviera cerrando el local sin ninguna respuesta ni justificación. También para que la empresa no se llevara nuestras cosas ni las cosas del trabajo. Teníamos la esperanza de que volviera a abrir y que esto fuera una cosa pasajera.

Estuvimos casi 10 días acampadas. Tuvimos varias reuniones en la DINATRA, incluso una con el Director Nacional de Trabajo, Juan Castillo. En la primera reunión se presentó solo el abogado diciendo que el iba a informar.  Se lo citó para 24 horas después para que trajera alguna respuesta. A las 24 horas pasó lo mismo, no llevó ninguna respuesta, no tenía ningún interés en resolver nada. En la tercera reunión, que fue con Castillo, la empresa dijo que iba a evaluar si nos volvía a tomar o capaz que trasladarnos para alguna otra sucursal de ellos. El tema es que las otras sucursales son en Fray Bentos, en Colonia, en Minas, por lo que a nosotras se nos haría imposible.

-¿Cuánto estaban cobrando ustedes Sara?

Es según, porque según el tiempo que tenés es el sueldo, no todas ganábamos lo mismo. En mi caso el sueldo era de 14.335 pesos y yo era la que ganaba más por antigüedad. También teníamos comisiones por venta. Hasta por eso queríamos que no se fueran porque estaban los cuadernos con nuestras ventas y no las pudimos cobrar.

-¿Cuál es la situación actual del conflicto?

En la última reunión en el Ministerio, que fue el 15 de mayo, la empresa manifestó que no tenía ningún interés en tomarnos ni en Santa Lucía ni en ninguna sucursal.

Entonces las compañeras por la situación económica, y por las situaciones personales, como te dije ganábamos muy poco y la mayoría son madres solteras, fue tener que ir a cobrar los despidos. En ningún momento los queríamos aceptar, pero no podían más, tenían que cobrar los despidos e iniciar el trámite del seguro. Es una situación complicada, no es mi caso, pero varias compañeras, te repito, están solas con niños.

Fue una experiencia tremenda, estuvimos diez días en la carpa, solas, en un barrio que no es en el centro. Los vecinos, la verdad, se portaron espectacular, la colaboración, el apoyo, siempre pendientes de si precisábamos algo, estuvimos súper apoyadas.

Pero era muy complicado, se tuvo que optar porque las compañeras fueran a tramitar el seguro y cobrar los despidos.

-¿Y cómo siguen ahora Sara?

Bueno, judicialmente podríamos iniciar un amparo, pero eso demora mucho, no tenemos como esperar eso, económicamente digo, no podíamos esperar.

Ahora nosotras seguimos luchando, vinculadas al sindicato, al PIT-CNT, fuimos a la Comisión de Legislación del Trabajo, hubo varios legisladores que nos acompañaron aquí y nos expresaron su apoyo. Estamos tomando medidas de difusión en Santa Lucía y Pando para que la gente se entere, porque fue represión sindical, por la gravedad del asunto.

Queremos que se siga difundiendo para que esta empresa no siga haciendo esto con los trabajadores. No puede ser que ellos abran y cierren donde quieran, despidan a la gente y quede todo impune.

También estamos iniciando un juicio por despidos abusivos.

Te quiero contar, porque me parece muy importante, que días pasados se comunicaron con nosotras, compañeras de la sucursal de Pando. Nos dijeron que tenían algunos inconvenientes, pidieron una reunión con la gerencia de la empresa y fueron despedidas. Primero tres y luego cuatro compañeras más. El argumento fue que llegó una inspección del MTSS y comprobó que el baño era muy chico para la cantidad de trabajadoras que tenían y en lugar de refaccionar el baño lo que decidieron, como represión, fue echar más trabajadoras.

Cuando se enteraron que las trabajadoras empezaron a vincularse con nosotras, a acompañarnos, tomaron la decisión hace diez días de cerrar también en Pando y son como 20 trabajadoras más en la calle.

No queremos que en 2015 estas cosas sigan pasando, esta empresa tiene más trabajadores, están como secuestrados, como en esclavitud, con miedo, hay como 200 compañeras más en esta empresa.

-Sara muchas gracias por compartir tu lucha y tu denuncia.

 Muchas gracias a ustedes y cualquier duda llamen, si hay algo que te parece que no está bien. Muchísimas gracias, se nos ha hecho muy difícil acceder a los medios, por el tema de la propaganda, muy difícil, así que muchísimas gracias.

Por: Gabriel Mazzarovich

Tomado de EL POPULAR

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