El intervencionismo yanqui y la rebelde Venezuela

imagesLos grandes medios de comunicación hace ya varios años que nos muestran una Venezuela sometida a “un régimen” autoritario y represor, que tiene a su pueblo sumido en la miseria y el desabastecimiento. El gobierno venezolano ha sido acusado por parte del gobierno de los EEUU de violar los derechos humanos, justificando así las agresiones y el intervencionismo.

Esta historia no es nueva, ya que es el mismo discurso utilizado en invasiones militares en varios países, como Iraq (2003-2011) o Syria (2011). Es preciso entonces, para hacer un análisis crítico y profundo de la realidad, estar informado y saber al menos ubicar los conflictos mundiales en un contexto histórico. Quizás por eso conviene empezar por hacer un breve repaso de la participación de EEUU en los conflictos bélicos mundiales y la dilucidación de los propios.

Estados Unidos, ha participado oficialmente hasta el momento en 74 guerras desde las civiles libradas en su propio territorio por los colonos blancos contra los indios autóctonos hasta la operación militar en Libia en 2011 o en Afganistán en 2013. Claro que esta cifra oficial no cuenta con el agregado de la participación de este país en los feroces régimenes dictactoriales desatados en centroamérica, tampoco habla del Plan Cóndor que sembró las dictaduras que fueron articuladas y controladas por los EEUU en diez países del Conosur. Otros datos que deberíamos manejar es que de 235 años de historia, EEUU ha pasado 209 en guerra, y que ha participado en 201, de los 248 conflictos en el mundo desde la II Guerra Mundial.

“El imperialismo no sólo produce ganadores y perdedores, sino que la subyacente explotación que produce aquellas divergencias de intereses también provoca resistencia, rebelión y quizás un nuevo ciclo de revoluciones.” J. Petras.

Luego de que Latinoamérica hubiera resistido los horrores de las dictaduras y vivido las difíciles transiciones a la democracia, el gobierno de EEUU tenía el camino libre para imponerle su modelo saqueador y neoliberal a toda la región. Cuando todos pensaban quizás, que no había nada peor que las atrocidades recién vividas en la cárcel, en la tortura, y salían a un mundo donde se proclamaba el fin de las ideologías, el fin del socialismo real, el fin de los sueños. La desesperanza recorría Latinoamérica dolida y parecía ser que de los escombros no podía surgir más que un modelo neoliberal, que hacía a los ricos cada vez más ricos, y a los pobres cada vez más pobres.

obama_latinoamericaTodos los gobiernos latinoamericanos amarraban las cadenas al imperio, viviendo bajo el yugo del FMI y del Banco Mundial, presos de la deuda externa y teniendo sometida la clase obrera al recorte del gasto público y por consiguiente a una mala calidad de vida, y siguiendo al pie de la letra el consenso de Washington. Es en ese contexto, sobre todas las cosas de injusticia y violencia para la clase trabajadora, que empiezan a surgir vientos de resistencia y rebeldía en Latinoamérica. 

 La situación en Venezuela antes de la decáda de los 90 era de una creciente pobreza y el aumento de la brecha entre ricos y pobres acentuada por el neoliberalismo que sumía a todo el continente. Las instituciones financieras corruptas que funcionaban a partir de grupos financieros privados llevaban a una crisis financiera global del sistema que se concretaría al fin en el período de 1994-95. Es en esa coyuntura que surge el llamado “Caracazo” o “sacudón” en 1989 bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, donde la gente se manifestaba contra las medidas empobrecedoras impuestas por las instituciones financieras internacionales y el neoliberalismo. En esta ocasión mueren cientos de personas reprimidas y se habla de unos 3000 desaparecidos en una ronda de violencia callejera, y se suspenden las garantías democráticas por 10 días.

A partir de la década de los 90 y hasta el final es cuando se desmorona económica, social y políticamente la sociedad Venezolana y latinoamericana en general que pasa del estado de bienestar de los 80 a la implantación del modelo neoliberal que privatiza las principales empresas nacionales: la de telecomunicaciones (CANTV), la empresa nacional siderúrgica (SIDOR) y la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC), entre otras. Surge entonces, producto de arduas luchas sociales y políticas, la esperanza, con el presidente Hugo Chávez como co-fundador del Movimiento Revolucionario Democrático, quien supo levantarse militarmente con el apoyo del pueblo en 1992, ganando las elecciones en 1999 junto con el PSUV recién nacido en 1997. A tan solo 3 años de gobierno, la derecha venezolana da un golpe de estado que dura cuatro días hasta que por presiones internacionales y reticencia por parte de la población retoma su mandato en Comandante Chávez.

Pueblo-revolucionarioEl nuevo gobierno que nacionalizó las empresas públicas vendidas otrora al mejor postor, que redujo drásticamente la pobreza y el desempleo, e hizo frente a la desintegración social de los 90, enfrenta desde entonces a fuerzas de derecha que operan con EEUU fomentando el desprestigio mediático y la violencia contra el gobierno progresista, fuertemente antimperialista y basado en las ideas de Bolívar, de Hugo Chávez y de quien sigue su legado Nicolás Maduro. Ambos han tenido que enfrentar, como lo hacen en este momento algunos gobiernos del Conosur no alineados con el imperialismo como Bolivia, Argentina o Paraguay, el desprestigio -entre el que se incluye las continuas denuncias contra el gobierno que no llegan a ningún lugar-, todo tipo de violencia y en algunos casos derrocamientos parlamentarios como el de Lugo en Paraguay.

Y es que, a quien supo regar el continente de las peores y más crueles dictaduras, no le gusta mucho que -ocurra lo impensado- lleguen gobiernos de izquierda, con valores progresistas, y de justicia social, a llenar los parlamentos, de trabajadores, campesinos, indígenas y mujeres que han luchado desde el otro lado, tanto tiempo por sus derechos, y por construir una patria grande libre de colonos y explotadores. No, no le gusta y está urdiendo todos los canales para poder volver a hacer de Latinoamérica toda, su patio trasero. Pero se sorprenderían de saber toda la gente que ve más allá de sus televisores, por la ventana, cuanto ha cambiado la realidad desde que la izquierda recorre Latinoamérica y la hace temblar. Nuestro apoyo a los diversos países que entendieron que el imperialismo quiere dividirnos y vernos de rodillas, pero que a su lado van a encontrar un montón de pueblos unidos, contra la barbarie.  

Por: Verónica Bentancourt

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