Roberto Zedinho nos tiró fruta

 Roberto_ZedinhoHay cosas que no tienen que cambiar. Que funcionan más o menos, que es mejor que se queden así. El autor de esta nota no se declara defensor del status quo, pero si siguen el razonamiento probablemente lleguen a la misma conclusión.

 El primer acercamiento que tiene el botija con el fútbol es la pelota que le regala el padre o algún pariente que no pierde la esperanza de que el gurí los saque de pobres. Sueñan con verlo jugar en el Madrid o el Inter, que traiga millones de euros y así solucione la inestable situación económica, al menos por un par de generaciones.

  En el Baby Fútbol y el fútbol de la calle es que un gurí se hace de las primeras armas para lanzarse a la gran carrera futbolística, donde la mayor parte de los corredores van a ser masacrados cual espermatozoide contra crema espermicida. Pero por ahora, el gurí juega porque le gusta, comparte con los amigos, se agarra a piñas, festeja y aprende a perder. En la calle organizan partidos contra los giles de la otra cuadra, que muy probablemente, después de que te ganen, termine con una batalla campal en la cual también te ganen. El resultado es una derrota absoluta, pero los goles recibidos y los machucones se llevan con honor. Son viejos valores que los uruguayos transmiten de generación en generación. Pero un día todo cambió, y la culpa es de los japoneses.

oliver_y_benji Supercampeones marcó un antes y un después en la cultura futbolística uruguaya. Los niños ahora eran amigos del balón porque “nos lo dijo Roberto”. Íbamos con la pelota a todos lados. Practicábamos los tiros con efecto, esperábamos el Tiro del Tigre del rival. Aprendimos técnicas de evasión, también sobre el Honor del Samurai, y que sólo el constante esfuerzo nos haría mejores jugadores. Algunos recordamos todo esto con nostalgia. Otros viven las enseñanzas de Roberto Zedinho y ahora son delanteros en el PSG o el Barcelona. Pero llega el día en que hay que probarse en la 7ª División. Ahí ya no juega cualquier banana, había que tener un mínimo de técnica o destreza. Pocos niños nacen con cierto talento, o le ponen más ganas, o lo que venga. La cosa es que algunos superan esta etapa y llegan a ser grandes jugadores. ¿Pero quién se acuerda del resto? ¿Cuánto futbolista frustrado habrá entre nosotros? Algunos fueron expulsados con razón. Otros quizá por error de los técnicos. El sueño de gloria, de ser aplaudido por miles de aficionados, muere en una práctica fatal donde a uno lo declaran “falto de condiciones”. Es entonces cuando el niño se da cuenta que las enseñanzas de Roberto no funcionan con todos. Después de hacer duelo y llorar desconsoladamente, el gurí tiene dos caminos. Odiarse a sí mismo, al resto y a todo el Fútbol, o quitarle trascendencia. El ya adolescente expulsado del sistema sigue con su carrera paralela al profesionalismo, o se vuelve hincha de Aguada. ¿Te imaginás que todos lo que hoy dicen que son hinchas de Aguada desde hace años, hubieran jugado al básquetbol de chiquitos? Tendríamos varios jugadores en la NBA a esta altura. Pero no.

  El mercado de fútbol paralelo está enfocado principalmente a los pobres giles que no nacimos estrellas de fútbol. Seguíamos jugando en la calle, y cada tanto en alguna cancha de Fútbol 5. Pero la crisis de 2002 frenó la carrera amateur del futbolista uruguayo. Las canchas no eran demasiado caras, pero pocas barras de amigos tenían la capacidad de juntar $40 por cabeza si no se ahorraba durante semanas. Entonces los que llevaron la peor parte fueron los canteros de las avenidas. El pasto no terminaba de morir que ya había otro cuadro esperando para pisotearlo. El presupuesto para esta modalidad era virtualmente inexistente. Pero si existe una tesis, de ella misma surge una antítesis, y el fútbol de cantero no escapa a la dialéctica. Las leyes naturales son universales. El mayor gasto era en pelotas. Es cuando un camión o un bondi se convierten en protagonistas de un partido. Pero juntar plata para la pelota se daba de forma más bien esporádica, y estaba muy ligado con la suerte. Cuando la situación económica mejoró, gradualmente se fue abandonando el fútbol de cantero en favor del Fútbol 5, y ya estábamos bastante pelotudos para jugar en la calle.

  Pero nunca dejamos de mirar aquellos que sí llegaron, los que tenían las mismas ilusiones que nosotros pero les fue mejor. No recuerdo bien como empezó todo, pero un día llegó el cable, los derechos de transmisión, Paco Casal y toda la cuestión. La vida de aficionado sin cable fue dura, pues no siempre había plata o voluntad para ir a la cancha. Te podías colgar, pero no demoraron en aparecer los decodificadores, máquinas malditas que nos hacían ver rayitas en los canales 98 y 99, aunque con eso nos bastaba. Era una época de muchas hormonas. Con la plata de los giles que pagaban, las filmadoras avanzaron, la definición se volvió High y se popularizó el Slow Motion.

  Qué tremendas imágenes hemos visto este mundial. Tecnología de punta filmando, recreaciones animadas para analizar cada jugada, estadísticas precisas de las participaciones de los futbolistas. Jugadas dignas de películas, goleadas históricas, las más grandes estrellas de nuestra generación enfrentándose en su apogeo en una misma cancha. Videos en Slow Motion de como rebotan los pectorales de Cavani y del fantástico gol de James Rodríguez. Y luego de una emocionante Final que nos tuvo hasta el último minuto del Mundial con una expectativa tremenda… se viene el campeonato uruguayo.

  BSjxYk9CYAAWSe-La tecnología usada en el Mundial para lograr las mejores imágenes del mundo del fútbol se podría incorporar a nuestro campeonato. Pero más que admiración nos daría tristeza. Porque en el campeonato uruguayo un muerto que es suplente de un cuadro de la C de Inglaterra puede llegar a ser figura del año. No deja de ser probable que Recoba se convierta en el Jugador Yumbo, o Fucile o Zalayeta, como lo ha sido en su época Bengoechea, que no se sabía si el que jugaba era él o la estatua de bronce. Encima de no poder ver buen fútbol (salvo que tengas ESPN), además de que te acostumbraste a jugadores que corren diez kilómetros por partido y ahora vas a ver jugadores que corren tres, que el porcentaje de pases completados pasará de un 80% a un 40%, hay que asumir el hecho de que las tomas en Slow Motion, en vez de mostrar como rebotan los pectorales de Cavani, mostrarían como rebota la panza del lateral de Cerro. Panza de choborra, panza cervecera, panza de viejos valores. Pero los viejos valores no combinan con la High Definition. Al espectáculo del fútbol uruguayo no le haría nada bien aplicar esos cambios que en principio parecen beneficiosos. Que no te vendan espejitos de colores, y será mejor esperar que pasen cuatro años para poder ver imágenes de primera de jugadores de primera. Hay cosas que no tienen que cambiar. Que funcionan más o menos, que es mejor que se queden así.

Por: Andrés Cuevasanta

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