El Congreso Nacional de Educación (más allá de lo que dicen los medios)

news131201_01El pasado 29 y 30 de noviembre se desarrolló la instancia final del II Congreso Nacional de Educación (CNE) Reyna Reyes. El mismo fue la culminación de un mes de asambleas territoriales y plenarios departamentales que llevaron sus síntesis para ser discutidas.

En estos días, algunos medios de prensa titularon que el CNE fue “paralizado” por las “corporaciones” –así siguen llamando los medios de la derecha a los trabajadores de la educación y estudiantes organizados en torno a sus gremios-. También han hecho eco de voces como la del coordinador de programa en educación del Partido Colorado, quien dijo que debido a la acción de los actores del movimiento popular, el CNE tuvo conclusiones “que en vez de sumar y aportar para la construcción de propuestas hacen todo lo contrario”.

Las coberturas de estos medios aseguran que el congreso “no fue feliz”, amplificando las voces contrarias que se alzan desde la derecha en conjunto con los sectores privados de la educación. La crítica a los actores de la educación –como los gremios, los estudiantes e incluso la crítica al propio ministerio- y al debate educativo amplio que se generó en el congreso Reyna Reyes, es la visión que plantean quienes pretenden retroceder –y no avanzar- para que la educación  sea pública, gratuita y de calidad.

Lejos de las falsedades y las visiones sesgadas de los medios, donde parece que los gremios no propusieron sino que paralizaron, donde se pretende mostrar que nadie participó, nada se discutió y nada se resolvió; intentaremos hacer un breve resumen de algunos de los elementos que estuvieron presentes en este CNE, que lo convierten en una instancia de suma importancia en el proceso del debate educativo participativo en nuestro país.

maestraEl congreso se organizó, en su primer día, en 5 comisiones correspondientes a los ejes temáticos, tomando como insumo de discusión el documento síntesis de las asambleas territoriales a nivel nacional. El segundo día el conjunto de mociones y documentos elaborados por estas comisiones pasó a la instancia de plenario general.

Si bien el nivel de participación fue menor que en el primer CNE, entre otras cosas por la desmotivación generada en función de lo sucedido posterior al Congreso Julio Castro, y por otra parte, por una escasa difusión de sus instancias.

Sin embargo, la discusión dada fue rica. Vale destacar que el proceso previo de discusión en asambleas territoriales en todo el país nucleó entre 9.000 y 10.000 personas, según cifras del MEC. Alrededor de 500 delegados estuvieron presentes en el plenario final, donde se realizó una completa síntesis sobre qué educación necesita el pueblo uruguayo. Entre las mociones aprobadas se destacan las de autonomía y cogobierno para la Educación Pública y el reclamo del 6% del PBI para su presupuesto. A su vez, se demandó en reiteradas ocasiones que las resoluciones sean vinculantes.

El plenario general contó con un muy buen nivel propositivo, tanto en materia reivindicativa desde los trabajadores y estudiantes como desde los delegados territoriales. También estuvo la propuesta de generar un modelo pedagógico capaz de formar sujetos autónomos, críticos y protagonistas reales del tiempo histórico por donde están transitando. Ese sujeto con poder transformador, que tanto aterra a las clases dominantes.

En el sentido de lo anterior, se avanzó en la idea de una educación integral, que supere la falsa dicotomía entre trabajo manual e intelectual. A su vez, se entiende necesaria la participación de los actores educativos en las definiciones político-académico-administrativas de la educación, que en tanto ejercicio democrático contribuye a que se avance en participación ciudadana.

Además, se expresó firmemente en contra de las privatizaciones, así como de la injerencia del poder político y los sectores empresariales en el gobierno de la educación.

El CNE mostró las diferencias entre dos modelos educativos claros, el de la falsa idea de libertad de elección de distintas ofertas educativas de un claro corte neoliberal y privatizador, con sus más claros exponentes en los representantes de las instituciones privadas y organizaciones religiosas. En contraposición con el modelo que emana del pueblo organizado, basado en la emancipación y liberación del pensamiento crítico.

El congreso fue una clara victoria del movimiento popular organizado. Es necesario que entre todos defendamos sus resoluciones, y luchemos en la calle por su efectiva implementación.

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