“El temor y la ira de los perdedores”, por Marcelo Abdala

fotoefectosEl diario “El País” no dejará de destilar su veneno cotidiano en contra de nuestra izquierda, movimiento obrero y naturalmente –no podría ser de otra forma-, en contra del Partido Comunista del Uruguay. Es su naturaleza y las necesidades políticas que intenta desenvolver las que determinan su prédica.

Tal vez ellos están convencidos de que las nuevas generaciones, no saben que mientras la clase obrera organizada luchaba sin tregua contra la dictadura fascista que asoló a nuestra patria, brindando la sangre de sus mejores hijos, ellos reproducían las listas de requeridos y promovían las más repugnantes formas de colaboración con los dictadores que eran gobierno a la fuerza.

Ahora critican nuestra firme voluntad de promover una integración regional de nuevo tipo, no la meramente comercial construida con sus fallas en la década de los 90, sino la integración profunda, la de los avances simultáneos en el montaje de la infraestructura necesaria para el desarrollo común de nuestros pueblos, la de la complementación productiva intra-industrial, la de la integración política y cultural. Esta es la única vía de defender en serio nuestra soberanía en un mundo marcado por la lucha por la primacía de diversos bloques regionales. Naturalmente ellos criticarán cualquier señal de buena vecindad con Argentina y Brasil, pero aplaudirán genuflexos cualquier signo de sumisión con el imperialismo norteamericano.

Por otra parte, protestarán por la presunta gravitación en la izquierda y en la vida política nacional, de lo que consideran el “eje del mal” al referirse con desprecio a “el poderoso Plenario, los mandamases sindicales y la corporación política e ideológica que está detrás, es decir, el Partido Comunista (más algunos radicales del MPP)”. Por supuesto, si se tratara de la influencia de un gran terrateniente o de un representante tecno burocrático del capital transnacional, no solamente no existiría visión crítica alguna, sino acalorados aplausos….

Como parte de su prédica interesada en detener el proceso de acumulación de fuerzas en que está inmersa la clase obrera uruguaya y el conjunto de los sectores populares, amplifican toda diferencia estratégica o táctica que se desarrolle en el movimiento sindical, construido como unidad sin exclusiones de toda la clase trabajadora nacional, lo cual supone por supuesto, la diversidad de opiniones con que se construye su accionar cotidiano…. “Para complicar más el panorama, las diferencias internas adentro del PIT-CNT se agravan y la carrera por un mayor protagonismo entre las líneas en pugna solo anuncian mayor conflictividad.” Señores de “El País”… Se van a romper los dientes!!! Continuaremos desarrollando nuestros debates tácticos en un marco de respeto por las diferentes opiniones, pero manteniendo –como lo sostienen todos los representantes sindicales- la unidad de una de las herramientas formidables para los cambios: nuestro PIT-CNT.

Otro de sus ataques más recientes la emprende contra los consejos de salarios. ¡Faltaba más! ¡Si esto es justamente lo que desea el Gran Capital! Según estos personeros de los peores intereses, el problema de su funcionamiento son los militantes sindicales. Esto porque según el periódico fascista “… en Uruguay los capos sindicales suelen ser figuras cargadas de una ideología marxista agresiva, y escasa adaptación a cómo están cambiando las relaciones laborales en esta era poscapitalista” ¡sic! ¡Era poscapitalista! ¡Ojalá así fuera!

Claro que estos señores estarían muy contentos si a los consejos de salarios fueran dirigentes sindicales definidos por las patronales, como intentó sin éxito el otrora Ministro de Trabajo, el Sr. Gianola con un delegado textil o la dictadura extrema del capital financiero, con las paritarias y la reafiliación sindical. Claro que ahí –en aquellas penosas condiciones- igual fueron derrotados ya que la inmensa mayoría de los trabajadores se reafiliaron a los sindicatos de la gloriosa CNT.

Igualmente, queda bien claro como “El País” defiende los intereses del Gran Capital al decir que…. “Cuando una empresa se ve obligada a otorgar fuertes aumentos a toda su plantilla, que casi siempre deben salir de los ya magros márgenes de ganancia, la misma suele quedarse sin márgenes para “premiar” económicamente a los empleados que lo merecen”.

Sobran los comentarios…. ¿no es verdad, amigo lector?

Conviene establecer que al oponerse a las reivindicaciones de los trabajadores, “El País” se pone en contra de las grandes mayorías nacionales. Cuando nos va bien a los trabajadores, le va bien al pueblo. Si los salarios crecen, ajustan las pasividades y pensiones, se desarrolla el comercio de cercanías y crece la pequeña y mediana industria y los sectores agropecuarios vinculados al mercado interno.

De todos modos, a pesar de sus antecedentes siniestros, ellos nos aconsejan desde un punto de vista político e ideológico. “Pero todavía le queda romper con Antonio Gramsci. Sería bueno para todos que eso ocurra” (Editorial del año 2008)

Saltó la madre del borrego!!!

En nuestro país está en funcionamiento una teoría que abreva de lo mejor del pensamiento crítico. El análisis del carácter concreto que asume la formación social capitalista en América latina y en nuestro país; la determinación de las fuerzas en pugna en el cuadro de la disputa de dos proyectos de país; la caracterización de las fuerzas motrices y la promoción de su unidad sin exclusiones, que están recorriendo y habrán de caminar por un camino crítico, democrático avanzado, transformador, a través del cual es plausible, la generación de la correlación de fuerzas sociales y políticas (la hegemonía) para la “fundación de un estado nuevo” y la correspondiente construcción de una nueva sociedad con la más amplia participación de las masas. Esto es justamente lo que enerva a los fascistas de “El País”: una teoría que ha venido alumbrando a la práctica de las fuerzas motrices, es decir, una “praxis” que nos viene permitiendo avanzar. Si en esto coincidimos… “El factor Gramsci”

Por último nos aconsejan: “Sería interesante que M. Abdala, que siempre dice hablar en nombre de “el pueblo”, algún día se arriesgue a legitimar ese apoyo en las urnas…” ¡Que ignorantes o mal intencionados! Señores de “El País” cada dos años somos elegidos por voto secreto y directo de la totalidad de afiliados a nuestro sindicato. En la última elección nos votó más del 80 % del gremio, casi 8.000 trabajadores.

¡Están iracundos y temerosos porque les venimos ganando! ¡Que estos dinosauros amigos de las peores causas nos peguen, realmente nos enaltece!

¡Ladran, Sancho…. señal que cabalgamos!

Marcelo Abdala

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