Hoy y siempre, es 26: 60 años del asalto al Moncada

cuartel moncadaEn este 26 de julio se cumplen 60 años del heroico asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, hecho que representa un punto de inflexión en la rebelión del pueblo cubano contra el gobierno de Fulgencio Batista, dictador apoyado por Estados Unidos, en un Estado semi colonialista donde la miseria y el hambre se expandían por todo el territorio de la isla. El asalto al Moncada “mostró el camino a recorrer”, para que los barbudos liderados por Fidel Castro, junto a hombres como Raúl Castro, Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos, alcanzaran el triunfo de la Revolución al derrocar a Batista, un 1º de enero de 1959.

26 de julio, 1953. Objetivo: Cuartel Moncada

Santiago de Cuba se hallaba agitada por los carnavales que en esa época se festejan en la ciudad, y hasta allí se había trasladado en absoluto secreto un grupo de alrededor de 135 muchachos con el propósito de comenzar las acciones en contra del régimen de Batista. Excepto el núcleo dirigente del movimiento, entre ellos Fidel y Abel Santamaría como principales figuras, ninguno de ellos sabría, hasta la madrugada misma del asalto, que lo que se iba a hacer era tomar el Cuartel Moncada. Partieron los 120 jóvenes en tres grupos: uno tomaría el Hospital Civil que da al fondo del cuartel, un segundo grupo el Palacio de la Justicia, ubicado al lado para controlar el patio, y el más numeroso, dirigido por el mismo Fidel, tomaría el Cuartel Moncada. Llegarían de madrugada, cuando todavía los soldados estarían durmiendo.

Otro grupo asaltaría el Cuartel Manuel de Céspedes de la ciudad de Bayamo, que estaba en la dirección principal por donde llegaría el contraataque batistiano.

Los asaltantes que no disponían de armamento de guerra, sino que portaban armas de caza, contaban con el factor sorpresa para entrar al cuartel y tomar por asalto a los regimientos de Batista, pero eso no pudo ser. La caravana de autos en que iban hacia el Moncada se toparon con una inesperada posta cosaca de guardia –dispuesta allí por los carnavales- que confundió a los integrantes cuando algunos se bajaron a desarmar a la posta a escasos metros de la llegada al cuartel.

De este modo, muchos se bajaron y comenzaron a disparar pensando que el edificio frente al cual estaban era el Moncada. Esto retardó la operación, dio tiempo a los soldados a prepararse para la defensa y, el combate que se había planificado dentro del cuartel y ante la sorpresa de los regimientos, tuvo que desarrollarse fuera frente a un enemigo más numeroso, mejor equipado y mucho más entrenado. El resultado fue terrible de los 120 jóvenes 70 fueron asesinados, muchos de ellos luego de ser torturados con una saña brutal.

De no haberse dado esa confusión, Fidel afirma que “El Moncada pudo ser tomado. Yo no tengo dudas que hubieran quedado prisioneros en cuestión de minutos”.

Vive y lucha

Algunos diarios de la época en Cuba, al día siguiente al ataque, lucían en sus titulares un “Fidel Castro ha muerto”. La realidad es que Fidel había logrado escapar con un grupo hacia las montañas donde luego sería capturado y juzgado. Su defensa en ese juicio, llevada a cabo por él mismo, que fue publicada como un texto llamado “La historia me absolverá”, es un alegato a favor de la Revolución en Cuba y una denuncia contra el régimen de Batista.

cuba-1Luego, la Historia puso las cosas en sus justos términos. Fidel fue liberado, la Revolución Cubana triunfó con su obra impresionante a pesar de las adversidades que tuvo que enfrentar por parte del imperialismo que hasta hoy la acosa. A Fidel, la Historia le guardó el lugar del más importante revolucionario de la segunda mitad del siglo XX.

Para calibrar la grandeza del líder de la Revolución Cubana, podemos citar el siguiente pasaje de una entrevista:

“Nuestro movimiento, que jugó un papel decisivo en la lucha revolucionaria, tenía una gran fuerza al triunfo de la Revolución, pero nuestro movimiento no podía tener una posición sectaria, y no se podía atribuir todos los méritos. Muchas generaciones habían luchado por la independencia y por la Revolución Cubana. Muchos hombres de distintos partidos habían aportado de una forma u otra a esa historia. Nosotros adoptamos el principio de que nadie absolutamente podía ser excluido del proceso revolucionario, y que todos los ciudadanos debían tener la oportunidad de incorporarse a ese proceso. Por eso definimos, desde un primer momento, una política no sectaria, una política unitaria que englobara a todas las fuerzas revolucionarias y todas las fuerzas progresistas del país. Creemos que esa fue una decisión muy acertada. Porque no hay nada más fácil que ser sectario, y no hay nada más difícil que ser unitario. Sin embargo, ninguna revolución triunfa con el sectarismo.

Una revolución solo puede avanzar y consolidarse con un espíritu unitario, dándole una oportunidad a todos los hombres que tienen capacidad, que tienen mérito, a todos los hombres que pueden ayudar a la revolución. Porque uno de los peligros mayores del poder es el abuso del poder, la autosuficiencia y el endiosamiento de los hombres en el poder. Mientras más modestos, más humildes y más honestos seamos los revolucionarios, más nos alejamos de esos peligros que mechas veces han constituido problemas muy serios dentro de los movimientos revolucionarios. Me parece que nadie se puede considerar un marxista-leninista si no es capaz de comprender sus errores.”

60 años de una gesta heroica

Hoy se cumplen 60 del asalto al Cuartel Moncada, y 60 años se habían cumplido desde el ingreso de las tropas norteamericanas a La Habana –el 1º de enero de 1899- y el comienzo del dominio absoluto de los yanquis sobre la isla, hasta que el 1º de enero de 1959 y el triunfo de la Revolución.

Hablar de Cuba hoy, es hablar de un pueblo que es ejemplo de rebeldía, de solidaridad, de sacrificio y de libertad; hablar de Cuba siempre va a implicar eso, digan lo que digan, escriban lo que escriban.

Por eso, queremos compartir una estrofa de un poema de Pablo Neruda, que bien vale para homenajear a los moncadistas y a todo el pueblo cubano que defiende su libertad contra el imperialismo y sus fabricantes de mentiras, que demuestran su enorme valentía desde la falda del poderoso, difamando a un pueblo cuyo imperdonable delito es ser único dueño de su destino.

                                        Yo llegaré con la canción que tengo:                                                                                             con lo que mi Partido me enseñara:                                                                                             llegaré con los mismos ojos lentos,                                                                                              la misma voz, y con la misma cara,                                                                                               a defender frente al insulto muerto,                                                                                            Cuba, tu gesta revolucionaria.

                                                                      Pablo Neruda (Poema XLIII, Canción de gesta)

 

 

 

 

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