Nibia y una victoria contra la impunidad

NibiaEstamos en las vísperas de conmemorar los 40 años del golpe de Estado, el comienzo de la dictadura más larga y más brutal de la historia del Uruguay. También se cumplen 40 años de la Huelga General con la que nuestro pueblo enfrentó al fascismo naciente, ejemplo de convicción democrática, de compromiso, de lucha por la libertad, colectiva e individualmente hablando.

Miles de trabajadores y de estudiantes ocuparon sus centros de trabajo y de estudio durante 15 días para defender la democracia y la libertad. Ese gigantesco esfuerzo de organización y vocación democrática fue ferozmente reprimido y utilizado por los golpistas para fichar a miles de luchadores y luchadores por la libertad.

Conviene recordar ese contexto porque queremos hablar de Nibia Sabalsagaray. Conviene señalar que Nibia participó de la Huelga General, ocupó el IPA, en defensa de la democracia. Nibia, además, como miles de uruguayas y uruguayos, siguió luchando luego contra la dictadura y fue detenida por eso. La dictadura, el aparato represivo del fascismo, vigiló, persiguió y luego torturó y asesinó a Nibia por defender la democracia, no entregarse y pelear por la libertad.

Nibia era militante de la UJC, profesora egresada del IPA, militante estudiantil y del Frente Amplio. Y reiteramos y lo haremos todas las veces que sea necesario: Estaba luchando por la democracia y la libertad y por eso fue asesinada.

Nibia fue secuestrada ilegalmente, torturada y murió a consecuencia de una técnica de tortura conocida como “el submarino seco”, que no es ni más ni menos que aplicar una bolsa en la cabeza y apretarla hasta poner al torturado al borde de la asfixia.

Valorar en su justa dimensión la condena a su asesino, 29 años después, implica asumir lo anterior, quienes omiten decir quién era y que estaba haciendo Nibia cuando fue detenida, se saltean un aspecto central. Nosotros queremos recordarlo, en estas líneas y cada hora, cada minuto, cada segundo.

Un triunfo contra la impunidad y la mentira

Hace pocos días la jueza Dolores Sánchez condenó a 28 años de penitenciaría al general Miguel Dalmao por el homicidio “especialmente agravado” de Nibia Salbalsagaray, en junio de 1974.

En un reciente editorial de EL POPULAR manejamos algunos conceptos sobre la importancia del fallo, los queremos compartir con los lectores de Liberarce.

La sentencia judicial es importante, en primer lugar, porque le hace justicia a Nibia y pone fin a 29 años de mentira e impunidad. La dictadura no solo torturó y asesinó a Nibia, fabricó una mentira y la sostuvo durante 29 años. Dalmao siguió sosteniendo esa mentira; cuando fue preguntado contestó por escrito que no recordaba el caso y que sabía de él por “oídas en el cuartel”. Dalmao era el oficial de inteligencia del Batallón de Comunicaciones Nº 1, el S2 de la unidad. Ningún interrogatorio, eufemismo de tortura, se hacía sin su autorización. Cuando la investigación judicial logró el informe de inteligencia que sostenía la versión de suicidio, se descubrió que estaba firmado por Dalmao. Ante esta evidencia, Dalmao por fin recordó, pero siguió diciendo que fue suicidio. Es decir, siguió mintiendo. Digámoslo bien claro, la justicia ha determinado con absoluta claridad que Nibia no se suicidó, fue asesinada.

Una vez más queda demostrado, que las víctimas, sus familiares, el movimiento popular, siempre han dicho la verdad. La dictadura, los impunes y sus defensores han mentido siempre; ni una sola de sus versiones se ha sostenido en la Justicia. Ni una sola. No puede dar lo mismo mentir que decir la verdad. La impunidad se sostiene en la mentira y a la vez la mantiene en el tiempo.

 

nibia3En segundo lugar, este caso también demuestra que la investigación judicial, cuando se la habilita, conduce a la verdad y produce justicia.

En tercer lugar, la condena es importante porque el caso de Nibia fue el primero que el gobierno del Frente Amplio habilitó a investigar cambiando la interpretación de la Ley de Caducidad. Fue el primero en el que la Suprema Corte de Justicia declaró la inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad. También fue el primero en el que se condenó a un militar en actividad, nada menos que a un general, jefe de la División de Ejército IV.

En cuarto lugar, esta sentencia y la investigación del asesinato de Nibia, muestran una consecuencia de la impunidad que casi nunca se toma en cuenta. La impunidad niega la verdad a las víctimas y a la vez perpetua la mentira y favorece a los criminales.

Las consecuencias de la impunidad extendida durante 29 años en este caso lo muestran claramente. Nibia por defender la democracia y la libertad, fue torturada y asesinada. Dalmao por torturar y servir a una dictadura fue premiado con la continuidad de su carrera y llegó al grado máximo dentro del Ejército. ¿Hace falta explicar más? Y este ejemplo de Nibia hay que multiplicarlo por miles. Quienes lucharon por la libertad fueron desaparecidos, asesinados, torturados, encarcelados, destituidos o despedidos. Quienes reprimieron, violaron los DDHH y pisotearon la democracia, ascendieron y fueron premiados. Por estas cosas, bien concretas, bien claras, decimos y reafirmamos que la impunidad envenena a todo el cuerpo social.

Pero quizás, y sin quizás, la conclusión más importante de esta condena al asesino de Nibia es que nunca hay que abandonar la decisión de luchar. Pasaron 29 años de mentira e impunidad. Se luchó contra esto desde el día de la detención de Nibia. Pasó la dictadura. Pasó la primera denuncia bloqueada por la Ley de Impunidad. La causa judicial llevó 9 años, hubo aplicación de la Ley de Caducidad, declaración de su inconstitucionalidad, 26 testimonios y peritajes, sentencia, apelación, pronunciamiento de un Tribunal de Apelaciones y luego condena.

La familia, el abogado, los compañeros de Nibia, jueces y fiscales comprometidos con la verdad y la justicia y la decisión política del Poder Ejecutivo horadaron el muro impune. Los obstáculos fueron superados y se produjo verdad y justicia.

Por eso dijimos Nibia sigue luchando y con ella nosotros también. Queremos terminar con un poema de Tatiana Oroño, compañera de militancia de Nibia, escrito pocos días después de su asesinato, que circulo en la clandestinidad.

Lo hacemos porque dice mejor de lo que nosotros podemos lo que se siente, lo que conmueve, lo que emociona.

Y porque también se resiste y se derrota la impunidad con poesía, con dolor, con ternura, en definitiva con humanidad. A Nibia salud.

 

Carta a Nibia

 Tatiana Oroño

 

Nibia2La camarada Nibia ha muerto. Y es preciso hacerle un duelo activo de pintadas de calles que la nombren.

De escolleras, de muros imborrables. Hacerle un duelo claro como una sola savia.

Que paredes y esquinas esgrimidas de cólera y ladrillo, den memoria. Y los volantes leves. Y las arquitecturas.

Que su querido nombre y su sustancia pura conforten y endurezcan los pasos de la calle. Que el fruto lacerante de su vida nos aguarde y nos una.

Que repiquen las voces una a una de todos los que viven al calor de la sangre irreparable. De los pálidos héroes de pétalo y madera de Vietnam en cuyas voces breves tiemblan las palabras heridas de la selva, la inexpugnable ciudadela hilada de bambú y de metralla donde la dignidad humana fue plantada y los frutos del bien y la inocencia.

Nibia Sabalsagaray, docente, ha muerto detenida. Ha muerto torturada.

Ha muerto sostenida por vértebras macizas de silencio. Por radicales cadenas solidarias. Por fábricas, crisoles y lagares, por usinas y máquinas.

Ha muerto sostenida por el mundo que amaba y defendía.

La sostienen aún su humanidad germinada en las cosas feraces de donde provenía. Su vida clara.

Gabriel Mazzarovich

 

 

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