Foro por la Paz en Colombia: “la paz del diálogo, de la dignidad, de la soberanía de nuestros países”

foropazportoEl 24, 25 y 26 del corriente mes, se realizó en Porto Alegre el Foro por la Paz en Colombia, con la participación de organizaciones sociales y políticas de todo el continente y la presencia de integrantes del Parlamento Europeo. En él se abordó la necesidad de poner fin a un agudo conflicto social que ya lleva cerca de 50 años.

La  reivindicación principal atiende al necesario cese del fuego, pero no entendido únicamente desde las FARC y el conjunto de la insurgencia armada, sino que se reclama que el mismo sea bilateral. Esto es, que el Estado Colombiano asuma el compromiso de poner fin a las agresiones. Que culminen las operaciones de los grupos paramilitares. Situación que hoy por hoy no se ha modificado, cuando hace tan sólo unas semanas aviones de la fuerza aérea colombiana bombardearon una escuela en una comunidad campesina, teniendo como saldo una veintena de civiles muertos.

Es interesante y auspicioso el proceso llevado adelante por la Marcha Patriótica, siendo actor clave en los diálogos de paz e intentando avanzar en ese sentido por medio de una peculiar imbricación entre actores sociales y políticos. Marcha Patriótica ha asumido la necesidad imperiosa del pueblo colombiano de poner fin a un conflicto social de larga data, partiendo de las bases políticas y sociales del mismo. Es preciso comprender que no habrá paz en Colombia si no se inicia también un proceso de avance en materia de justicia social, si no se pone en el centro de debate la posibilidad de desarrollo de una vida digna para el pueblo colombiano. Por tanto, Marcha Patriótica se propone un doble movimiento: no sólo resistir a la embestida fascista, paramilitar e imperialista que sufre su pueblo, sino poner el acento en la necesidad de transformaciones, que le den perspectiva real al proceso de paz reclamado.

Por otra parte, la situación política y social que vive Colombia no puede asumirse como un escenario de violencia y conflictividad social cristalizado. Usualmente se piensa en Colombia como un territorio en donde la persecución, el asesinato y desaparición sistemática de militantes sociales es un hecho natural, cotidiano e inmutable. Es preciso que a nivel internacional y fundamentalmente continental, en toda Latinoamérica y el Caribe, se tejan redes de solidaridad ante la perspectiva real de transformar la situación que vive nuestro hermano país. Más aún, tenemos que asumir que no se trata de una problemática ajena, sino que en Colombia está la llave de la emancipación de nuestro continente respecto del dominio imperial. Colombia es en términos geopolíticos y militares un enclave estratégico para el imperialismo norteamericano hacia la dominación del Caribe, del Pacífico y de la Amazonia. Por tanto, hablar de un proceso de paz en Colombia no es otra cosa que hablar de garantías para la paz para todo nuestro continente.

Debemos señalar entre algunas de las iniciativas acordadas para fortalecer la solidaridad con Colombia, la de crear una Red Latinoamericana de Estudiantes por la Paz en Colombia, en donde una vez más queda de manifiesto la atenta vocación antiimperialista del estudiantado de nuestro continente.

Como lo mencionara Piedad Córdoba, la principal referente del movimiento político y social Marcha Patriótica, “la salida para Colombia es la integración, solos no podemos”. Esto debe entenderse no sólo desde la necesidad de estrechar los lazos de solidaridad con este pueblo, sino que alude una noción que también nos conecta fuertemente con la realidad colombiana. De tal modo que una de las acciones más contundentes a desplegar para fortalecer el proceso de paz en Colombia es también robustecer y profundizar la democracia en nuestros países, en los demás países de la región.En la medida de que el proceso de transformaciones que vive nuestro continente se acentúen. En la medida en que se continúe un proceso regional de conquista de mayores niveles de democracia y justicia social, más aún estaremos abonando el terreno para una salida pacífica y digna al conflicto colombiano. Y más estaremos cercando a los agentes del imperialismo en la región, esterilizando sus intentos de desestabilización política en el continente.

En ese sentido debemos también tejer redes solidarias con otros pueblos hermanos, como el pueblo hondureño o el paraguayo, blindando a nuestra América de la agresión imperial y consolidando el proceso de integración y emancipación definitiva de nuestros pueblos.

En definitiva, una vez más, la lucha por la paz y la democracia es una bandera a erguir. Ante el recrudecimiento de la lucha de clases y la amenaza imperialista en la región, es al mismo tiempo el camino a transitar hacia la conquista de mayores niveles de justicia social y dignidad para nuestros pueblos. En definitiva, “defender la paz con justicia social en Colombia es defender la vida”**.

(*Socorro Gómez del Consejo Mundial de Paz)

(**Najeeb Amado, secretario general del Partido Comunista Paraguayo -PCP-)

 

Bruno López Altier

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