“Que antes de ser hombres son, y han sido, niños yunteros”

ld12149_p4f1_20120418jc_028-scr_article_main “Para mí el amor es una palabra muy trillada, para mí el ‘se puede’ también”: Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo pensamos cambiar algo si no nos paramos sobre la base de pensar en lo ideal, en el responder hacia dónde vamos y qué queremos? Hacia ir a lo más lindo, a lo soñado, a lo utópico. Gritemos al mundo que tenemos una utopía y que queremos que se pueda, queremos llegar, gritemos al mundo que creemos en algo gigante. Y hagamos hoy y ahora todo lo que esté en nuestras manos para llegar a lo soñado. Y si no hacemos eso, analicemos qué es lo que nos frena para encontrar soluciones. Emprendamos una filosofía que difiera de la pura especulación o de la contemplación, ¡seamos más prácticos!

Cuando decimos que algo en esta sociedad está mal y hay que resolverlo urgentemente, propongamos alternativas para romper con las injusticias. Pero no propongamos de cualquier forma, propongamos soñando en grande, soñando con el mundo que queremos para nosotros, nuestros hermanos y nuestros hijos, soñando con el futuro pero resolviendo hoy, llevando a tierra todo ese sueño, porque es ahora cuando queremos ser felices, es ahora cuando queremos que las cosas se revolucionen aunque sepamos que no vamos a resolverlo todo ya.

Cuando hablamos de que en nuestro país tenemos quinientos jóvenes menores de edad que cometen delitos (rapiñan, asesinan, copan casas, etc.), ¿de qué estamos hablando? ¿De qué nos sentimos inseguros? ¿De que sentimos que no podemos salir solos en la noche? ¿De que vemos en la tele como un pibe mata a un trabajador a sangre fría?  Si, es cierto, hablamos precisamente de todo eso. Pero sucede que nos olvidamos de porqué existe la delincuencia, sucede que nos olvidamos que los adultos y los gurises que hoy roban no salieron de un repollo sino que son consecuencia de esta sociedad, al igual que nosotros. La diferencia es que ellos fueron los expulsados, los marginados, a los que nadie les dio una oportunidad. Y también sucede que son nuestros propios hijas e hijos a los que se condena hoy desde la derecha más rancia de nuestro país, cuando se quiere bajar la edad de imputabilidad, cuando se los quiere encerrar en cárceles con mayores que ya están curtidos, que ya ni ellos creen en tener solución.

Y está en nosotros –el resto de los hombres y mujeres que hoy formamos parte de este mundo- buscar hasta encontrar alguna solución.

Así pensaron algunos, así pensaron los trabajadores organizados en el PIT-CNT cuando le propusieron a los trabajadores del INAU, darle a gurises que estaban internados con medidas privativas de libertad en hogares de esa institución, la oportunidad de un puesto de trabajo decente.

Fabrica UMISSAEl Programa de Apoyo al Egreso es un programa de inserción social y comunitaria, poco conocido por el pueblo uruguayo. A los trabajadores organizados en la UNTMRA, primer sindicato que dio a veinticuatro gurises del INAU, la oportunidad de trabajar dentro de una fábrica de casas prefabricadas, le costó mucho tiempo y esfuerzo todo el proceso.

Eran eternas las discusiones entre ellos sobre el tema de bajar la edad de imputabilidad y sobre todo de que los gurises entraran a trabajar con ellos, unos argumentaban que no había solución, se preguntaban -¿Qué harías vos si un pendejo de estos te agarra a tu hija y te la mata?- o qué pasaría si le arrancaran la cartera a tu vieja, o si le entraran a su casa a saquearle todo, y los otros, entre ellos delegados sindicales, respondían que “nosotros nos creemos, como sociedad, que los culpables de los problemas de inseguridad son esos gurises, porque la derecha, con los medios de comunicación a su servicio nos hicieron creer eso, pero no es así. Es verdad, estos pibes cometieron delitos y estaban de vivos pero se criaron en la marginación total sin saber lo que es trabajar o estudiar, sin alimentarse bien siquiera”. Estos obreros sí estaban convencidos de que bajar la edad de imputabilidad no podía ser la solución, sin embargo darles un puesto de trabajo sí, pero llevarlo a la práctica era todo un tema. Implicaba mucho compromiso de parte de los trabajadores y trabajadoras, implicaba no discriminarlos, ayudarlos a integrarse y enseñarles, porque además de toda la carga con la que iban eran los más chicos y no tenían experiencia laboral. Se presentaba un gran desafío.

Las suposiciones dejaron de existir en el transcurso de la primer –y, para algunos pocos, segunda- semana de trabajo de los famosos “menores infractores”. De a poquito los trabajadores se fueron arrimando a estos nuevos trabajadores que tanto alboroto despertaron en la fábrica, algunos por el simple hecho de solidarizarse con “el nuevo” y hacer que se integre y otros por curiosidad. Lo cierto es que ya nadie volvió a decir que había que matarlos a todos. A nadie se le podía ocurrir que ese adolescente, hoy compañero de trabajo -metalúrgico-, estuviera preso ni termine durmiendo en cualquier calle muerto de frío. Los obreros de la fábrica no solo los quisieron sino que los protegieron como si fueran parte de su familia. Lo único que sucedió para que ya no pensaran como antes, fue el haberlos conocido, el haber escuchado su historia de vida, como vivían y con quien.

Hoy hace dos años que entraron los primeros veinticuatro jóvenes a trabajar, y debido a que quienes vivieron esta experiencia pudieron hacerla conocer y lucharon para que siga repitiéndose en muchos más centros de trabajo, el Programa de Apoyo al Egreso creció tanto que nuclea a ciento treinta adolescentes privados de libertad en el INAU que trabajan con compañeros del SUNCA, la FOEB, el SUNTMA, ODESSA, la UNTMRA, los jubilados de la pesca, el MIDES, ANCAP, ANTEL y OSE. El Programa se lleva adelante gracias a un equipo integrado por psicólogos, educadores y trabajadores que creyeron y confiaron en ellos mismos, en los gurises y en sus compañeros nucleados en el PIT-CNT.

Porque no aceptaron lo habitual como cosa natural y frente a eso, pensaron, desarrollaron su creatividad y la pusieron en práctica. Costó y cuesta día a día tiempo y sacrificio pero los resultados son y están, saltan a la vista: Ninguno de estos jóvenes con trabajo volvió a reincidir.

Martina Sanguinetti

Título: poema del Miguel Hernández, “El niño yuntero”. http://www.poesi.as/mh36030.htm

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