Peligro, jóvenes construyendo!

brigadasCientos de compañeros y compañeras ingresan -cada semana- en las brigadas solidarias Agustín Pedroza del SUNCA, Jóvenes en Peligro y otras tantas brigadas obreras y estudiantiles desplegadas por todo el país. Los frentes principales que se trabajan son: obras en lugares con una situación socio-habitacional crítica, escuelas y liceos públicos, escuelas públicas para discapacitados, casas de viudas de compañeros fallecidos en obras de la construcción y casas de compañeros y compañeras que no pueden trabajar por haber sufrido accidentes laborales.

Las brigadas solidarias se han sumado a trabajar en el marco del Plan Juntos y ya son miles las casas que se han construido y refaccionado en los puntos más críticos del Uruguay. Ello es posible gracias al compromiso que han asumido para con sus pares los obreros, los estudiantes de liceos y facultades, y los propios vecinos.

Es de destacar el sacrificio que hacen los brigadistas para asistir a cada una de las jornadas solidarias, dado que en la mayoría de los casos, en vez de aprovechar el rato libre que tienen para pasarlo con sus familias, para descansar, para hacer horas extras o preparar exámenes y parciales, ellos madrugan todos los sábados a las 6 a.m. para resolver en forma colectiva y organizada los problemas concretos que tiene gran parte de nuestra sociedad.

Claro está que lo hacen plenamente conscientes, por propia elección y convicción. Ser solidario, para ellos, es un ejercicio que se practica asiduamente, es una escuela en la que uno se va educando y formando como ser humano pleno; no se trata de hacer una buena acción ocasional -como podría ser comprarse una Big Mac en el día de la Peluffo Giguens, donar un cheque a la Teletón o tirarle un peso a los de Un Techo para mi País-, se trata de luchar en pie de igualdad con el prójimo, sin regalarle nada a nadie, organizándose colectivamente para transformar la realidad, siempre guiados por profundos sentimientos de amor.

Aquí llegaron las hormigas

brigadaUna mención especial para los gurises y gurisas de la brigada de Jóvenes en Peligro que parecen reproducirse y trabajar como las hormigas. Este año, junto a las brigadas del PIT-CNT, entre otras cosas, además de construir y refaccionar casas, han restaurado y pintado las fachadas de varias escuelas públicas, y recientemente, se han sumado a la juntada de firmas por la campaña “LA VIDA ESTÁ PRIMERO” -llevada adelante por los trabajadores de la construcción unidos y organizados en el SUNCA- con el objetivo de erradicar las causas que provocan miles de accidentes de trabajo y varias decenas de muertes, todos los años en esta actividad industrial.

Estos jóvenes militantes provienen de distintos lugares y centros de estudios y -sin tener ninguna experiencia laboral en obras de la construcción- van orgullosos a ponerse el casco, los guantes y hacer lo que se les diga que haya que hacer. Nada piden a cambio, salvo que se les explique y enseñe bien la tarea. Y así van aprendiendo del oficio, curtiéndose y dignificándose del trabajo.

Sabido es que se manifiestan en contra de la baja de la edad de imputabilidad, apoyan y promueven medidas alternativas a la represión -como por ejemplo el Plan Egreso- y, por sobre todas las cosas defienden: la libertad; la Verdad y la Justicia; la educación puesta al servicio del Hombre y no del mercado; el trabajo y la vivienda digna; la distribución equitativa de la riqueza; la democratización de los medios masivos de comunicación; luchan contra el consumo como modo de vida, y se declaran en contra de la autosuficiencia del ombligo.

Es por estas razones que, los Bordaberry y los Lacalle detestan, estigmatizan y le temen a la juventud. Estos políticos de derecha, fieles representantes de lo más retrógrado de nuestra cultura, también se dignan de despreciar a los vecinos de Saint Bois, de Cabañitas, de Progreso y de tantos otros rincones olvidados por ellos durante décadas. Para los partidos tradicionales, estos vecinos -que junto a las brigadas solidarias pudieron construir con mucho trabajo su propia casa- no son más que delincuentes y mugrientos, y cualquier política que vaya en el sentido de atender las problemáticas sociales es, para ellos, fomentar la vagancia.

Detonador de sueños

Los brigadistas y las familias que trabajan en los lugares donde se están desarrollando las obras, una vez finalizada cada jornada, se juntan y se integran en un almuerzo común. Casi siempre se arma una ronda grande donde todos intercambian pareceres de la experiencia que están viviendo. Rosita Carabajal -que por cierto no es mugrienta ni delincuente-, el sábado pasado en Batlle Berres y Camino de las Tropas, habló por muchos, diciendo las siguientes palabras: “Yo sólo quiero decir muchas gracias. Me siento muy feliz. Y sepan que a mí no me interesa ser propietaria de nada, simplemente quería un lugar para vivir junto a mis hijos… Ellos necesitan ir a la escuela y no podían hacerlo por tener que andar conmigo deambulando por ahí… Disculpen que me ponga a llorar, pero estoy muy emocionada… He soñado con tener una casa toda mi vida… Y ustedes han dejado de hacer sus cosas para hacer nuestros sueños realidad… Déjenme decirles que estaré eternamente agradecida… Los quiero mucho… Quisiera abrazarlos a todos, uno por uno.”

 

Marcos Sotelo

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