El Sistema de Transporte Metropolitano y la mala suerte

capicua (1)Los montevideanos y las personas que viven en la zona metropolitana pero trabajan en la capital, pueblan la ciudad y la llenan de peatones, bicicletas, motos, autos y camionetas. Si ponemos un poco de atención entenderemos que todos los actores recién enumerados se desplazan a distintas velocidades, siendo el que va a pie quien generalmente se desplaza más lento. Hace ya un tiempo, los que no tenían dinero para comprarse un medio de transporte más ágil -todo esto enmarcado en un sistema capitalista, lo que implica que para conseguir cualquier mejora en la calidad de vida es necesario ser portador de ciertas cantidades de dinero-; y tampoco tenían el estado físico para desplazarse en bicicleta durante largos recorridos, elegían desplazarse en el transporte colectivo de pasajeros.

En plena crisis de 2003, el ómnibus era el medio de transporte por excelencia de los trabajadores y la gente de bajos recursos (los que no andaban a pie o en bici, que habían abundantes) y pese a las penurias que pasábamos en esa época, lo que nos podía llegar a alegrar el viaje era que justo te tocara un boleto capicúa. Los ómnibus eran bastante baratos (recordemos un acuerdo entre el Transporte y Ehrlich que bajó tres pesos el costo del boleto), medianamente seguros pero definitivamente lentísimos.

Finalizado el vomitivo gobierno de Batlle, mejorado sustancialmente el ingreso al bolsillo del uruguayo tras una gestión bastante prolija del Frente Amplio y gracias a los acuerdos comerciales con la República Popular China, se colmó el parque automotor de motos chinas berretas: Yumbo, Winner y todas esas cuestiones, y el bolsillo del obrero pudo pagar una moto que le aseguraba llegar más temprano con un medio de transporte prácticamente gratuito, gracias al bajo consumo de combustible y los precios accesibles para la venta. Las capas medias pudieron comprarse un Fitito usado o un Volkswagen ex taxi que consumiera poco, los adinerados vendieron la Ford Ranger y se compraron una Dodge RAM 2500 y el pobre ómnibus volvió a ser olvidado.

Es así que el parque automotor creció de manera espectacular. Las consecuencias a nivel de la seguridad víal fueron nefastas. Siniestros por doquier, piñas en todas las esquinas, montones de motos que terminan en un basural. La pandemia del Tránsito se instaló en Montevideo. Ante todos estos inconvenientes, y viendo que la gente aunque la multen sigue haciendo las mismas estupideces, la Intendencia de Montevideo resuelve priorizar el Transporte Colectivo, hacerlo comercialmente más competitivo y lo suficientemente económico para llegar de nuevo al pueblo trabajador. Surge por lo tanto el Plan de Movilidad Urbana y con él, el Sistema de Transporte Metropolitano (en adelante STM).

El Plan de Movilidad Urbana incluye obras de infraestructura que lo vemos cada vez que pasamos por Garzón, o cuando vemos el recién estrenado Viaducto del Paso Molino, o cada vez que vemos una senda de SOLO BUS en Avda. Italia o en 8 de Octubre. Se ha manifestado en el STM la mejora de la velocidad comercial de los ómnibus, lo que da un trámite más rápido sobre todo para los viajes más largos, sumado a la creación de los boletos zonales y de una y dos horas que abaratan la cuestión, porque fijate que si te tenés que tomar dos o más bondis pagás un boleto solo. Sin dudas que el STM trajo muchas ventajas.

Pero le erramos, hay que decirlo. Todo esto fue un error, desde que se instauró el STM algo no está bien.

Mirá el Cilindro como quedó. Se hizo pomada. ¿Debido a qué? A una falla en el sistema eléctrico que incendió el techo. Eso señores, es mala liga. El tablero de la Colombes del Estadio, ¿es casualidad que se cayera al poco de instalado el STM? No señores, estas cosas no son casualidades.

¿Alguno de nosotros acaso ganó el 5 de Oro acumulado? ¿Hace cuánto que nuestros lectores timberos no meten un número en la quiniela? ¿Alguien se ganó el Accent que sortea el Disco? ¿Cuántos fines de semana sin lluvia tenemos al mes? ¿Quién apostó en la penca que Uruguay iba a jugar la semifinal del Mundial?

Acá pasa algo grave, y está claro cuál es el problema. Nadie lo quiere decir, nadie se anima. Se entiende por parte de los jerarcas municipales que no lo digan porque se sienten los responsables políticos, pero nosotros no nos vamos a callar, señores.

El boleto capicúa papá, nos sacaron el boleto capicúa y ahora no ligamos un sorete. Esto no se soluciona con herraduras, pata de conejo o mostrando el culo a la luna llena, se necesita la herramienta esencial.

Nos ponemos en pie y lucha, sin descanso para que en esos boletitos cuadrados horribles vuelva a aparecer el número para que nuevamente los montevideanos tengamos la suerte que nos merecemos.

 

 

Andrés Cuevasanta

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s