56 aniversario de la UJC

ujcHace pocos días la Unión de la Juventud Comunista cumplió 56 años de vida. En este caso es preciso hacer un breve recuento de los momentos más importantes que marcaron a la organización, no para quedarnos con una visión romántica de la historia, sino más bien para conocer parte de nuestra historia y a partir de ella potenciar la construcción del presente. La UJC fue protagonista desde sus comienzos de las luchas populares. Estuvo en la pelea por la autonomía universitaria y en la forja de la primera experiencia unitaria y sin exclusiones de la izquierda: el Frente Izquierda de Liberación (FIDEL). Compuesta desde sus inicios por jóvenes obreros contribuyó en el proceso de unificación de la CNT. Solidaria con la lucha de los pueblos por su liberación, defendió la Revolución Cubana sin caer en la imitación y salió a la calle al grito de “¡Vietnam sí, yanqui no!”. La UJC defendió la democracia y los Derechos Humanos del ataque reaccionario de la oligarquía en el pachecato y en la dictadura. Fue en esta pelea, en defensa de la dignidad humana, que nos arrancaron a decenas de jóvenes comunistas. A pesar de que dijeron que nos iban a borrar del mapa, no pudieron. No pudieron ni podrán, porque somos parte de las entrañas de un pueblo que no duda a la hora de discernir entre la tiranía y la alegría de vivir. Aún en la lucha contra la dictadura no dejamos de ser internacionalistas, los jóvenes comunistas uruguayos recorrieron el mundo dando lo mejor de sí para la liberación de los pueblos. Fue así que en la tierra de Sandino el imperialismo nos arrebató al “Meme” Altesor y a Luis Alpuin.

Derrotamos a la dictadura fascista con la pelea cotidiana, en la clandestinidad, en la cárcel y en el exilio. Acorralamos al gorila hasta conquistar la democracia. Aislamos al fascismo con organización en amplitud y profundidad. Estuvimos en la forja de la ASCEEP. Salimos a recuperar en la calle nuestro nombre cuando nos prohibieron festejar nuestro aniversario. Recorrimos el país de punta a punta juntando primero las firmas por el voto verde y posteriormente ratificándolas en tres gloriosos días. Estuvimos en las primeras líneas juntando firmas por la educación y en la primavera de agosto del ’96. Hemos estado en cada pelea de nuestro pueblo, en las luchas por ANTEL, UTE y ANCAP, por el agua, en la recolección de firmas para anular la ley de Caducidad con el voto rosado. En las más diversas huelgas estudiantiles, del 94, 96, 97, 2000 y 2002. Además fuimos actores protagónicos en las dos conquistas del Gobierno Nacional y de las intendencias por parte de nuestro querido Frente Amplio.

Cumplimos 56 años de heroísmo, de trabajo permanente, de estar presente en cada una de la luchas de nuestro pueblo. En este nuevo aniversario reafirmamos nuestro objetivo de erradicar la injusticia en todas sus expresiones, aquellas más concretas o más generales, las más visibles o las más desapercibidas, en todos los escenarios de la acción humana. Nuestros sueños siguen siendo plenamente vigentes, aunque algunos se rasguen las vestiduras por intentar ocultar la multiplicidad de problemas que plantea la realidad, diciendo que nuestras ideas “ya fueron”. Obviamente no compartimos esta apreciación que pretende negar las contradicciones de la sociedad actual. Mucho menos nos sorprende, porque es lo que han hecho siempre para salvaguardar sus intereses. La actitud de la UJC es consecuente, critica y no conformista. Por eso es que no dejamos de señalar los aspectos significativos del accionar de nuestro gobierno que han permitido alcanzar una mejor calidad de vida para nuestro pueblo. Pero tampoco dejamos de marcar aquellas cosas que aún faltan por hacer, para que la vida de los más pobres se pueda desarrollar en mejores condiciones. Por eso, seguimos luchando para sacar del umbral de la pobreza a los más de 168 mil jóvenes que viven bajo su ropaje y los 13 mil que lo hacen bajo la indigencia. Porque pensamos que el acceso a la educación terciaria debe democratizarse mucho más, tengamos presente que solo 80 mil jóvenes pueden acceder a la Educación universitaria. Porque existen más de 136 mil jóvenes que no estudian ni trabajan, y porque la población joven que vive en asentamientos irregulares duplica a la población mayor en la misma situación. Porque más del 40 % trabaja en la informalidad y la inmensa mayoría trabaja por un salario inferior a los 10 mil pesos. Por todo esto es que apuntamos a incorporar en nuestras filas a todo aquel joven que quiera un cambio revolucionario, y que considere que la juventud comunista es la alternativa para lograrlo. Nuestra lucha es por el presente y por el futuro. Nuestra lucha no caducará mientras sigan existiendo jóvenes que no tengan donde vivir, mientras sigan existiendo jóvenes pobres, mientras sigan volando palos que pretendan debilitar la efervescencia juvenil.

 Gerardo Núñez Fallabrino

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