Tetris vs Mario

tetrisvsmarioComo todos sabemos, el siglo XX se caracterizó por el enfrentamiento de dos sociedades, antagónicas ellas. El Capitalismo y el Socialismo se enfrentaban constantemente en todos los terrenos, desde la carrera armamentística hasta la carrera espacial. Pero hay otras cosas que están grabadas en la memoria, otras luchas que se han dado y que están varios escalones más arriba que las que se libran hoy. De una de ellas, hablamos a continuación.

Este enfrentamiento es algo que no se tiene en cuenta en los libros de Historia, que se escapó a la vista de los historiadores debido a lo reciente y vigente que es. A fines de los ochenta, casi al borde de la Perestroika, encontramos un combate atípico: surge el Nintendo (japonés, aliado directo del Imperialismo Yanqui), y con él, el Family Game. Cuando aparecen estas consolas, surge una rivalidad de nuevo tipo, la lucha directa entre Mario y Tetris.

Mario, un agente del Imperio que se disfraza de humilde fontanero, debe enfrentarse a una serie de enemigos, y tiene una batalla final es contra Koopa, el dinosaurio malo, que, oh casualidad, utiliza martillos para tratar de aniquilar al héroe, sabiendo todos nosotros que el martillo forma parte del símbolo de la URSS y de los Partidos Comunistas. Al pasar una pantalla, Mario baja una bandera, la deja ahí y no cuelga otra. Aquí nos está incentivando a que olvidemos las banderas, olvidemos las ideas y dejemos un espacio vacío, que en realidad se termina de llenar con la ideología dominante. Nos quiere hacer pasar el resto de nuestras vidas sin perseguir ninguna causa, condenándonos al vestíbulo del infierno, según decía Dante. La batalla estaba latente hasta en el más mínimo detalle. El juego subliminalmente promovía el anticomunismo, por lo tanto, era un campo de batalla más en la Guerra Fría.

Por el lado Soviético, tenemos al Tetris, un inocente juego que trata de ordenar ciertas fichas para ir avanzando etapas, poco a poco, en un camino sin fin hacia una sociedad más justa. Este es el mensaje que deja el Tetris, el camino cada vez más difícil y constante para lograr el objetivo. En este juego, al contrario que en el Mario, no se mata a nadie, y no se compite frontalmente con el jugador dos. En el modo dos jugadores, en el verdadero Tetris, se deja al compañero que haga su propio camino sin intervenir, sin poner palos en la rueda. Hasta existe la posibilidad de jugar en modo cooperativo, es decir, los dos jugadores en el mismo juego, combinando experiencias y habilidades. De fondo suena, por supuesto, música rusa, la cual es bellísima. Entre estas canciones se encuentra Troika, popularizada en la bajada de Queso Magro 2007 y la bajada 2002 cuando pasas de level. Cuando se superaba una etapa, bailarines daban un espectáculo artístico para festejar el accionar del jugador, pero que podía ser compartido y visto por los dos. Por lo tanto, no eran rivales, sino compañeros que disfrutaban de jugar y ver las maravillas que podían lograr esos macaquitos bailarines.

Esta batalla fue ganada, por supuesto, por el Tetris. Además de las facilidades económicas que daba, porque sólo apareció en Family Game (que salía $100), mientras que Mario nació originalmente en Nintendo, una consola más cara, en la cual, cuando recién apareció, los juegos salían U$S100. Asimismo, hoy vemos que ya nadie juega al Mario, porque es una reverenda porquería. El Tetris sobrevivió.

Por esta razón, el Imperio, luego de la caída del Socialismo en Rusia y Europa Oriental, se dedicó a imitar la forma de juego del Tetris pero insertando los valores retorcidos del capitalismo. El Dr. Mario es un juego que quiere imitar el estilo del Tetris. Esta vez, Mario se disfraza de un venerable médico. Sin embargo, bajo la túnica oculta las verdaderas intenciones, que son fomentar la competencia destructiva, tratar de destruir, no sólo a las pobres bacterias que adentro del frasco no le hacen mal a nadie, sino, al hacer una maniobra extraordinaria, arroja ladrillos que estropean el trabajo del jugador dos.

El juego no tuvo gran éxito, por lo tanto el Imperio tuvo que jugar su última carta: reformar el Tetris mismo. Empezaron a atacar directamente el quid de la cuestión: su autor. Alexey Pazhitnov había dejado en manos del gobierno Soviético los derechos sobre el juego. Pero recibió ofertas, contraofertas, sobornos, amenazas, y decidió traicionar la madre patria. Huyó a los Estados Unidos, vendió los derechos y además le aplicó la competencia enfermiza. Si un jugador hacía un tetris, su competidor recibía mugre en su pantalla, lo que provocaba molestias y hasta incluso la derrota, ya no hubo más posibilidades de jugar en modo cooperativo. Estas cosas son las que el Tetris inicial quiso evitar, pero luego de la caída del campo socialista, ya no hubo nadie capaz de defender el juego más fabuloso que inventó la Humanidad.

A pesar de todos los intentos, no hubo juego, ni existirá uno que pueda superar lo que es el original Tetris, que vivirá por siempre en las memorias de quienes lo jugaron. La Unión Soviética supo cómo conquistar el corazón de los jugadores. Es la más grande derrota que sufrió el Imperio, y todavía le duele.

 Andrés Cuevasanta

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